Michel...
Llevo
ya varias noches contigo...
nuevamente te escapas
y vienes a saludarme.
Tu
alma parece no tener paz,
la mía tampoco.
... ambas saben a quién pertenecen.
Quizás
nuestras mentes y nuestros cuerpos
aún no lo comprendan,
pero sé que existe algo
más allá de tu entendimiento
y del mío,
que no te deja ir.
No te quieres ir.
Sabes
que sufro,
sabes que espero.
Esta
noche sé que te veo.
Vendrás nuevamente a mi lado
e iremos juntos
a lugares lejanos
... donde solamente yo podré recordar.
Y
aunque hoy tus labios digan lo contrario,
sabes también
que a cada noche
algo en ti,
muy ajeno a tu voluntad,
hará lo que siempre hizo...
en el ayer,
en el hoy
y en el mañana...
Vendrás
y me dirás: Te amo!