|
Jordi Petit, un barcelonés de 50
años, es uno de los principales ideólogos del movimiento gay en nuestro
país. Además, encarna a la perfección, ya desde la etapa franquista, la lucha por conseguir las libertades de los homosexuales al frente del Front d'Alliberament
Gay. Petit, actual presidente de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya, estuvo hace unos
días en Reus para presentar su último libro, que lleva por
título Vidas del Arco Iris. Se trata de un compendio de
entrevistas, anécdotas y experiencias personales para describir
cómo se ha vivido la homosexualidad desde la España franquista hasta nuestros
días.
¿Para empezar, es la primera vez que visita Reus?
Sí, por esto estoy muy agradecido al Ayuntamiento y al grupo H2O que me hayan invitado a presentar mi libro en Reus, porque
además era una ciudad a la que tenía muchas ganas de venir.
¿Conoce alguna relación de la capital del Baix Camp con el movimiento homosexual?
La verdad es que los homosexuales tendríamos que agradecer a Reus que el
año 1979 fuera uno de los 50 Ayuntamientos de Catalunya que se pronunciara a favor de la
legalización del movimiento gay.
Todo un guiño para los gays, que vivían unos tiempos marcados
todavía por la estela del franquismo.
Por supuesto. Piensa que los gays y lesbianas
estábamos asumiendo situaciones vitales muy difíciles y complicadas de llevar a cabo en medio de la etapa franquista y que
tenían que empezar a ser normales para toda la sociedad.
Por ejemplo...
Como poder ligar. En medio de la represión y la amenaza del franquismo nos
teníamos que inventar o imaginar fórmulas muy discretas para que no nos descubrieran los
policías de incógnito. Los bares de Sitges eran uno de los principales
destinos. Precisamente, muchas de estas vivencias salen descritas en el
libro.
¿'Vidas del Arco Iris' pretende ser una
radiografía del movimiento gay en España?
Quiere mostrar la evolución de la homosexualidad en
España desde el franquismo hasta estos últimos 40 años. Salen 30 personas que han ido explicando sus casos y que nos permiten pasar de la culpa que induce la
educación católica a finales del franquismo a la euforia que se vive en la
actualidad. Explica un arco de tiempo que abarca 40 años y donde el sida viene a ser una crisis tremenda que distorsiona un determinado camino que llevaba el movimiento
gay. Además, creo que es muy importante la memoria del
pasado, porque las cosas no habían sido tan fáciles como
ahora.
¿Se refiere al cambio de nombre cuando militaba en el Front d'Alliberament
Gay?
Esto es sólo un ejemplo que obedecía a un tiempo donde nos consideraban peligrosos sociales y para evitar represalias nos
poníamos nombres de guerra. Mi auténtico nombre es el de Jordi Lozano
González, pero he mantenido el apellido Petit porque es con el que me he hecho
famoso.
Cambiando de tema, ¿cómo ve actualmente el movimiento gay en
España?
España está entre los países que podríamos considerar tolerantes con los
homosexuales. Falta que se legalice la plena igualdad legal respecto a la
adopción y el matrimonio entre gays y lesbianas.
¿Cree que el actual Gobierno
terminará legalizando el matrimonio y permitiendo la
adopción por parte de parejas homosexuales ?
Figuraba en el programa electoral del PSOE y en esto le van los
votos. Me consta que muchos homosexuales votaron contra el PP para luchar contra su reiterada homofobia y porque durante su mandato no
dejó avanzar el derecho de los gays y lesbianas.
Pero sectores como la iglesia no ven con buenos ojos estas
medidas.
Es lamentable que la Iglesia continúe tildando a los homosexuales de mafia rosa y de formar un
lobby. Sólo tienes que ver que en los países donde están permitidos los matrimonios entre gays y lesbianas o la
adopción por parte de estas parejas no existe ningún problema.
¿Cree que los medios de
comunicación y personajes como Boris Izaguirre ayudan a que el movimiento gay continúe
evolucionando?
Claro que sí. La actitud abierta de los medios de
comunicación ha sido fundamental para la difusión de los valores homosexuales a todos los
rincones. Unos mensajes que gente como Boris sabe difundir a la
perfección. Un claro ejemplo se ve en ciudades como Reus, alejadas de las grandes
urbes, donde cada vez hay más gente que no tiene miedo de mostrar su
inclinación sexual. Pero sí que es verdad que todavía queda mucho por
luchar.
|