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ENVEJECIMIENTO
Y
CONDUCCIÓN

 

Los accidentes de tráfico constituyen una de las primera causas de muerte entre las personas mayores, bien sea como conductor, pasajero o como peatón. Desde el punto de vista estadístico el porcentaje de mayor mortalidad se da en el grupo de los peatones seguido del de pasajeros y por último el de conductores. En el caso de los heridos graves como consecuencia de un accidente de tráfico se sigue una distribución igual a los muertos por accidentes aunque en porcentajes inferior. Cuando se tiene en cuenta el lugar donde se producen (carretera o zona urbana) la siniestrabilidad de los peatones es mayor en las zonas urbanas mientras que la de los pasajeros o conductores es mayor en las carreteras en este orden.

Desde el punto de vista de las infracciones por la que se producen los accidentes, en el grupo de los peatones es por no cruzar por los pasos de peatones y no respetar las señales de los peatones. En el caso de los conductotes la principal es no respetar las señales de stop o de ceda el paso, girar incorrectamente y no respetar las normas de prioridades.

Aunque sea el grupo de peatones el que presente una mayor morbilidad entre la gente mayor no hay que olvidar que la mayoría de peatones son también conductores y que de entre los conductores el grupo de mayor siniestrabilidad es el de  los jóvenes menores de 24 años, seguido del grupo de los mayores.

Las enfermedades que pueden aparecer con la edad y que impide o dificulta la conducción segura son: Las que afectan a la capacidad visual (cataratas, degeneración macular senil, glaucoma, desprendimiento de retina, etc.) y auditiva, diabetes, enfermedades vasculares (cardiacas y cerebrales), demencia senil, alzheimer, parkinson, trastornos del sueño y somnolencia, etc. Además se hacen más vulnerables a los efectos del alcohol y de los medicamentos, suelen estar polimedicados.

El conductor mayor cuando es consciente de sus limitaciones adopta una estrategia y cambia sus pautas de conducción con el fin de evitar los accidentes, conduce menos horas, evita la conducción nocturna, evita las zonas y horas conflictivas, disminuye la velocidad, no obstante esto no siempre reduce el riesgo.

A partir de los 55 años se produce un deterioro progresivo de las capacidades psicomotoras, que se hacen más evidentes a partir de los 65 y que son extremas después de los 75 años, produciéndose una merma en la capacidad de atención, de la visión, audición y los reflejos, lo que se traduce en pequeños despistes que son “señales de alarma” (no respetan las señales, no hacen el stop ni ceden el paso, giran sin avisar, invaden continuamente el carril contrario, incluso golpes frecuentes por errores de cálculo al circular o al aparcar, dificultad para seguir una trayectoria en línea recta, dificultad para aparcar, realizar trayectos sin recordar como han sido). Por lo general también sufren dolencias, achaques o enfermedades que requieren de medicación, además de enfermedades relacionadas con la edad, entre ellas la demencia, que es como un envejecimiento patológico y que se puede presentar en edades tempranas alrededor de los 65 y que evoluciona de forma progresiva y rápida caracterizada por: pérdida de memoria, cambios de personalidad, se altera la capacidad de juicio y la coordinación motora, etc.

      Como el hecho de conducir ofrece gran movilidad a todas las personas y en especial a los de  edad avanzada, la actitud más correcta de los familiares es prestar atención y vigilancia a sus mayores con el fin de evitar accidentes y no limitar, si no es necesario, su posibilidad de conducir. Ante la aparición de señales de alarma y ya que son los familiares los primeros en detectar estos  cambios,  que a veces evolucionan entre 2 y 4 años, son éstos los que tienen que intentar que vayan dejando de conducir poco a poco hasta que lo dejen del todo. El consejo y el control de su médico  será muy positivo, evitando el efecto traumático que tiene la retirada del permiso de conducir.

 

      CONSEJOS: 

- Conduzca preferentemente durante el día.

- Evite el anochecer, la noche y el amanecer. 

- Realice trayectos cortos, descanse cada hora de conducción.

- Modere la velocidad.

- Evite las situaciones conflictivas

- Si suele dormir la siesta no conduzca sin haberlo hecho.

- No conduzca despues de comer.

- Procure no conducir solo.

- Si padece de enfermedades, ha sido operado o toma medicamentos, consulte a su médico si puede
   conducir y cuando puede hacerlo.

- Debemos vigilar a nuestros mayores.

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