La pesadilla de un colombófilo, halcones y azores
 

La pesadilla de un colombófilo, halcones y azores

Por Oscar Truebano

Me ha pedido mi buen amigo Francisco Villa que escriba un pequeño artículo para la revista anual del club, lo que no me esperaba es que me solicitase que lo escriba sobre halcones. Me quiere mal Francisco, ya que el sabe que solo con oír la palabra halcón me sube el ritmo cardiaco unas veinte pulsaciones, son mi pesadilla, la de mis palomas y la de todos los colombófilos asturianos.

En el año 98 hemos realizado una encuesta entre los doscientos colombófilos asturianos, tratando de acercarnos lo mas posible a datos reales, cuyo resultado ha sido que anualmente nos cazan las aves de presa en los alrededores del palomar mas de seis mil palomas, treinta pichones de media por colombófilo año. En estas cifras no están incluidas las palomas que no llegan en concursos debido a la misma causa ya que no podemos cuantificarlas, pero que indudablemente son bastantes.

Cerca de veinte palomas diarias desaparecen de nuestros palomares en un circulo de treinta kilómetros que es donde están situados el 95 % de los palomares. Estas cifras de bajas, que como he dicho son reales, no las producen el ficticio y deliberadamente bajo censo de halcones y azores que publican los expertos que escriben sobre el tema, hay bastantes mas de los que ellos dicen. Evidentemente en un despacho o dando una vuelta de vez en cuando por el campo no se pueden contar las aves de presa, animales que no se dejan normalmente ver y que permanecen y anidan en lugares inaccesibles.

En Asturias hay una palabra de significado genérico para las aves de presa, "el ferre". Hace unos años era normal oír decir a un colombófilo "me ha llevado un pichón el ferre", no se precisaba que especie era la que había cazado la paloma. Hoy la casi totalidad de colombófilos nos hemos hecho expertos en aves de presa, sin prismáticos, a un kilómetro de distancia podemos precisar la especie y a cientos de metros el sexo y si es menor de dos años de edad.

Las palomas también son expertas, lo traen en sus genes, un pichón que sale por primera vez del palomar, que jamás ha visto a un halcón se tirara de cabeza a cualquier parte al ver su silueta y sin embargo pasará olímpicamente de un cernícalo o un águila ratonera, nacen con ese instinto que les dice a quien tienen que temer y a quien no.

El azor tiene una envergadura que puede superar un metro en los machos y hasta un metro veinte centímetros en las hembras, tiene una gran capacidad de maniobra, siendo capaz de realizar giros cerrados volando a toda velocidad. A las palomas adultas en vuelo tiene pocas posibilidades de cazarlas, aún en el caso de tener ventaja por estar a superior altura y picar hacia el bando a toda velocidad, normalmente le esquivan su primer ataque y después ya no tiene capacidad para cazarlas, las palomas son mas veloces en vuelo horizontal. Normalmente quienes intentan cazar así a las palomas son los animales jóvenes que aún no han aprendido que de ese modo lo único que consiguen es gastar energías inútilmente. Los veteranos utilizan otra táctica, observan a la palomas posadas desde larga distancia (se dice que pueden ver a una paloma desde 10 Km.) y se aproximan al palomar volando a toda velocidad a ras de suelo, aprovechando la vegetación circundante para ocultarse hasta el ultimo momento y sorprender a las palomas cuando están posadas en el tejado del palomar. En ese momento que su velocidad supera a la de las palomas, ya que estas tienen que partir de cero, es como puede cazar una paloma adulta. Si hace sol atacan casi siempre con el sol a la espalda para conseguir otra ventaja adicional. En la temporada de invierno, a pesar de que algunos azores insisten una y otra vez en atacar a las palomas, sobre todo los nacidos en el año, es raro que consigan cazar. Cuando se trata de pichones la cosa toma otro cariz, a pichones que llevan solo unos días volando fuera del palomar los cazan con una facilidad insultante y normalmente delante de las narices del colombófilo. Es una rara sensación de impotencia la que se siente cuando se ve a un azor coger un pichón a diez metros de uno y llevarlo impunemente. 

El halcón común o peregrino es otra historia diferente, sobretodo las hembras de mayor envergadura y poder físico que los machos, no tienen época del año, ni hay mas defensa contra ellos que la pura fuerza y velocidad de la paloma. No ataca a las palomas posadas, siempre lo hace en vuelo, circunstancia que siempre se da, ya que las palomas no se quedan en el tejado, arrancan a volar nada mas que lo ven a lo lejos. Yo tengo el palomar en un alto y domino con la vista en todas las direcciones y he presenciado cientos de veces los ataques del halcón. El espectáculo es digno de ver, el único problema es que las palomas son las mías y el corazón se me pone a 180 pulsaciones nada mas que lo veo, genero mas adrenalina en cinco minutos viendo un halcón atacando, que presenciando un partido del Real Oviedo ganando por ocho cero al Real Madrid. 

La táctica inicial de ataque es siempre picar desde una superior altura hacia el bando, cierran las alas y se dejar caer como un obús hacia el bando. No lo hacen a bulto, se fijan siempre en una paloma determinada y la siguen con la vista quedándose solo con la que ha elegido. Esa es la razón de que las palomas que destacan por su color en el bando son las primeras que desaparecen. Una paloma blanca en un bando, es como un negro en el polo norte, un blanco fácil. Si fallan en la primera embestida, persiguen en picado a la paloma que han elegido y pican ambas hacia el suelo a toda velocidad, la paloma suele dar quiebros al halcón y si no logra equivocarle, suele terminarse la persecución cuando está ya próxima a las copas de los árboles. A diferencia del azor, los halcones no se arriesgan a entrar a toda velocidad detrás de una paloma entre los árboles. Milagrosamente la mayoría de las palomas suelen salir ilesas de la entrada en picado en la vegetación, pero se quedan tan acobardadas que alguna que ha entrado de cabeza en un zarzal a pocos metros del palomar, las he cogido con la mano sin que la paloma intentase escapar, seguramente ven en la mano del colombófilo su tabla de salvación.

Después de un primer ataque fallido, afortunadamente la mayoría de las veces, si es un halcón novato intentará tomar altura de nuevo para repetir varias veces sus ataques, son los días de súper-entrenamiento, hasta dos o tres horas volando a toda velocidad el bando. Si esto sucede la víspera de un concurso, mas vale dejar en casa esas palomas y no encestarlas, quedan exhaustas como si hubiesen volado un fondo. Cuando se trata de un halcón experimentado no suele repetir ataques en picado, suelen ponerse a planear aprovechando una térmica para tomar altura sin esfuerzo. Planean debajo del bando y van tomando altura hasta que casi se pierden de vista halcón y palomas. Hay palomas que se salen del bando a las que no presta atención, sigue con el grueso del bando hasta que este se va reduciendo y se quedan menos de una decena de palomas. El halcón sabe perfectamente donde esta el palomar y corta la retirada de las palomas hacia esa dirección y terminan por desaparecer de nuestra vista. Ya se puede poner el tipes en marcha para saber que paloma es la que nos falta, una por lo menos no regresa.

¿Que hacer contra esto?. He planteado esta pregunta en el foro colombófilo de Costa Rica y he recibido de manera confidencial unas cien ideas diferentes para matar halcones, pero dado que esto no está permitido legalmente, solo queda la manera de poder ahuyentarlos para que se vayan a comer a otro bando de mensajeras. He gastado mas dinero en cohetes que la comisión de festejos del pueblo de al lado, como los cartuchos de caza son mas baratos que los cohetes he tirado mas tiros la aire que en un buen ojeo de perdices, he probado con espejos, he dado mas voces y con mas potencia que Plácido Domingo, he probado a volar a horas diferentes desde el amanecer al atardecer, todo inútil, cuando tienen hambre y normalmente la tienen, siguen atacando como si tal cosa. Solo me queda probar con un avión teledirigido para perseguirlos, lo he pedido a los reyes magos pero no me lo han traído, tendré que preparar una pista de aterrizaje en la finca y comprarme un avión. A lo mejor es divertido.

Si alguien les dice que el animal mas veloz del mundo es el halcón peregrino díganle de mi parte que es mentira, mis palomas las he visto cientos de veces volar mas rápido que los halcones, en picado y en horizontal, solo con ventaja es capaz de superarlas, quizás sea mas astuto y juegue también a su favor el lógico miedo de las palomas, pero mas rápido no.

Otra falacia de los defensores de los halcones es el decir que hacen una selección cazando a los ejemplares enfermos o peor dotados físicamente, por extraña casualidad suelen elegir a las mejores. En los concursos colombófilos ejercen la depredación sobre las palomas mas sobresalientes, las que vienen solas en cabeza en los concursos. Las primeras que pasan las montañas de Asturias son las que caen en sus garras, poca defensa tiene una paloma que pasa por debajo de su atalaya con varias horas de vuelo en sus alas. Nuestros mejores ejemplares, esas palomas que esperamos siempre entre los primeras, cuando no llegan en cabeza, o no llegan nunca o llegan heridas.

Afortunados los colombófilos que no sufren esta lacra en su palomar, de este modo no caerán en la tentación de comprarse un antiaéreo.

Oscar Truebano - Oviedo - España

 
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Última modificación el 05 de febrero de 2012