Juegos Olímpicos

Fiestas religiosas, culturales y deportivas celebradas en Grecia (776 a. J.C. - 392 d. J.C.) y restablecidas en su aspecto deportivo en 1894 por el barón de Coubertin.

En la inauguración de los Juegos Olímpicos los equipos de las naciones participantes desfilan ataviados con sus uniformes oficiales. El equipo griego va en cabeza y el resto de los países sigue en orden alfabético, cerrando la marcha el equipo del país organizador y anfitrión. El jefe del Estado declara abiertos los Juegos y entonces es traída al estadio la bandera olímpica presentada por el barón de Coubertin en el Congreso Olímpico de París de 1914. En ella, los cinco aros intercalados sobre fondo blanco simbolizan los cinco continentes unidos en espíritu de amistad.

Tras escuchar el himno olímpico, penetra en el estadio un corredor que porta la antorcha olímpica traída en relevos desde Olimpia (Grecia), y con ella se enciende la llama que arde durante los Juegos en el pebetero. La llama es el símbolo de los Juegos Olímpicos desde 1928, y los relevos para traer el fuego fueron instituidos en 1936. Finalmente, un atleta de la nación organizadora pronuncia en nombre de todos los participantes el juramento que el esgrimista belga Victor Boin hizo por vez primera en Amberes (1920).

Los Juegos Olímpicos, fiestas religiosas, culturales y deportivas celebradas cada cuatro años en honor al dios Zeus, alcanzaron su máxima importancia hacia el año 776 a. J.C. En Olimpia se celebraron ininterrumpidamente 194 Juegos a lo largo del S. I a.J.C., y 97 en la época posterior. En el año 392 estos Juegos fueron prohibidos por el emperador Teodosio I al considerarlos un símbolo de paganismo.

El COI

El francés Pierre de Fredi, barón de Coubertin, intentó transferir los valores de los antiguos Juegos a los modernos. El nuevo movimiento olímpico debía quedar libre de cualquier diferencia de clase, religión o política y con el fin de preservar esos principios se fundó el Comité Olímpico Internacional COI, (París, 24 de junio de 1894), teniendo como primer presidente al griego Demetrius Bikelas.

Los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna se celebraron en Atenas en 1896. Desde entonces se han venido celebrando cada cuatro años (excepto en 1916, 1940 y 1944, debido a las grandes conflagraciones mundiales). Cada período de cuatro años es llamado Olimpiada, y los Juegos Olímpicos tienen lugar al principio de dicha Olimpiada, a menos que esta sea cancelada.

La Carta Olímpica (inspirada y redactada por Coubertin) es el manifiesto, continuamente actualizado por el COI, donde se recogen las disposiciones y los principios detallados del programa. Los participantes de los Juegos han de ser ciudadanos de un país cuyo comité olímpico nacional esté reconocido por el COI. El empleo de drogas está prohibido y para detectarlo se efectúan los controles antidopaje.
 
 

Número de participantes

El número de participantes por país es determinado por el COI y en el caso de deportes por equipos, ningún país puede inscribir a más de uno por disciplina.

El lugar para la celebración de los Juegos Olímpicos es también elegido por el COI y todos los acontecimientos deben tener lugar en la ciudad olímpica o lo más cerca posible de la misma. Sólo el torneo olímpico de fútbol se disputa de forma descentralizada, en la primera fase, por expreso deseo de la FIFA. En cuanto a la vela, la obligación de que las competiciones se celebren en el mar obliga en muchas ocasiones a trasladar las pruebas a mucha distancia de la sede central de los Juegos: eso sucedió en los de Atlanta, en 1996, cuyas pruebas de vela se disputaron en Savannah, en la costa del estado de Georgia.

En los Juegos de París (1924), unos barracones constituyeron la primera villa olímpica (3.092 atletas de 24 países convivieron en un recinto reservado para ellos) y también en este año se iniciaron los Juegos Olímpicos de Invierno, que desde los de Albertville, en 1992, se celebran cada segundo año civil subsiguiente al de los Juegos de la Olimpiada.

Coubertin, Pierre, barón de
(Paris, 1863-Ginebra, 1937) Pedagogo francés. Primer presidente del Comité Olímpico Internacional (1896-1925). Propulsor de la educación física, promovió la restauración de los Juegos Olímpicos pensando que el encuentro internacional de atletas no profesionales disminuiría las tensiones en el mundo. Con la celebración de los primeros Juegos de la era moderna en Atenas, en 1896, se produjo el gran triunfo de Coubertin, que había concebido el movimiento olímpico como una forma de universalizar la educación del hombre mediante el ejercicio del deporte no profesional.

Vida

Nacido el 1 de enero, Pierre era barón de Coubertin y biznieto del marqués de Mirville. Fue educado en el seno de una familia aristocrática normanda de profundas convicciones católicas. Sus padres y estudios modelaron de forma especial su formación humanística. Interesado desde joven por la Grecia clásica, deja la carrera militar y bucea en la filosofía helénica, la historia y la pedagogía. Se licenció finalmente en ciencias políticas y en derecho, aunque profesionalmente se dedicó a la historia y a la pedagogía. Con G.L. Lippmann, fundó la Association pour la Réforme de l'Enseignement.

Fue partidario de la introducción del deporte en la educación, fruto de un viaje a Inglaterra donde quedó fascinado por el espíritu deportivo de las escuelas inglesas. Era su convencimiento que sólo una reforma profunda de la educación, cuyas bases serían la educación y el olimpismo, podría resolver el problema de la adecuación del hombre al desafío de la segunda revolución industrial.
 

La restauración de los Juegos Olímpicos

Proclamó la restauración de los Juegos Olímpicos el 23 de junio de 1888, en la Sorbona parisiense, ante los representantes de 14 naciones, en el «Congreso para el restablecimiento de los Juegos Olímpicos». El 25 de noviembre de 1892 Coubertin hace oír su proclama de reinstauración de los Juegos Olímpicos en la Unión de Sociedades Atléticas de París. Los primeros juegos olímpicos de la edad moderna debían disputarse en París, pero Pierre de Coubertin decidió que se celebrasen en Atenas para reanudar la vieja tradición helénica. Presidió los Juegos de París (1900), Saint Louis (1904), Londres (1908) y Estocolmo (1912). Dimitió en 1925, consciente de que no podía mantener su nivel de mecenazgo.

A lo largo de 19 años al frente del Comité Olímpico Internacional, reglamentó los Juegos, diseñó la bandera de los cinco aros entrelazados (1914), que simbolizan los cinco continentes unidos por el espíritu fraternal que encarna el deporte. A él se le deben la organización general de los Juegos, la Carta y el protocolo olímpico, el juramento de los atletas y las ceremonias de apertura y clausura de los juegos.

Su éxito profesional no tuvo sin embargo equivalente en su vida privada: pese a ser católico, se casó con una mujer protestante, Marie Rotham, una enérgica y posesiva dama alsaciana de Munster; sus dos hijos, Jacques y Renata, murieron muy jóvenes en un hospital psiquiátrico; hombre adinerado, murió en la miseria por haber donado todos sus bienes a la causa olímpica; finalmente, olvidado de casi todos, se exilió a Suiza, donde murió el 17 de febrero de 1937. Según su última voluntad su corazón fue llevado a Olimpia, donde reposa bajo una estela de mármol que conmemora la renovación de los juegos.
 
 

Obra

Fue autor también de libros y escritos sobre los deportes, la enseñanza, la historia, la política y la sociología. Su obra escrita suma más de 60.000 páginas. Entre otros libros, escribió «La educación en Inglaterra» (1887), «Colegios universitarios» (1888) y «Recuerdos de América y de Grecia» (1897).