CRIATURAS DEL MAL

NAZGÛL

Todos temen a los Nazgûl, los más importantes servidores del Mal durante la Tercera Edad. También se les conoce como los Espectros del Anillo, o, simplemente, los Nueve. En su momento eran nueve grandes señores de los hombres que fueron sometidos por Sauron en la Segunda Edad. Cada uno había ansiado tener gran poder y cada uno aceptó uno de los Nueve Anillos de los Hombres forjados por Sauron. Esos anillos están dominados por el Anillo Único y controlados por el Señor Oscuro, los Nazgûl se convirtieron en sus esclavos. Inmortales de espíritu, su cuerpo fue disolviendose paulatinamente en neblina, se convirtieron en "sombras" de enorme poder y en los lugartenientes de confianza de Sauron.

Llevan grandes mantos negros, yelmos y celadas. Bajo sus ropas no son más que formas neblinosas sin apenas substancia. Tienen muchos poderes especiales, pero usan también espadas y puñales envenenados. Un poder especial es el miedo. Cualquiera que vea un Nazgûl se ve invadido por el terror.
Tan solo las armas elficas pueden dañar a un Nazgûl, pues cualquier otro arma que entre en contacto con un Nazgûl  se desvanece.

Normalmente montan grandes caballos negros o Bestias Malignas, que están inmunizadas contra su presencia. Los caballos proporcionan a los Nazgûl sentidos físicos, pues como son espíritus ven mejor en el mundo espiritual, y confian plenamente en los simbióticos como sus caballos para la relación directa con el mundo real.  A pesar de todo tienen un gran olfato.

Los Nazgûl temen el agua corriente o profunda, el fuego, los nombres sagrados élficos y la luz. Su poder disminuye durante el día pero son capaces de superar y dominar este miedo.



 
                
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