
ALABANZA A LA EUCARISTÍA
DIÁLOGOS CON JESÚS
CONCHITA SALADIE

EDICIÓN
1995
UNA ADORADORA
EUCARÍSTICA

CONCHITA SALADIE
Introducción
de mi vida espiritual.
La escribo frente al Sagrario, pidiendo la
luz del Espíritu Santo. Es aquí donde he recibido más el aumento del amor a
Dios. Aquí me sentí inclinada de ir escribiendo las experiencias y dones de su
amor; comprendí que este trato de amistad con quien sabemos que nos ama, iba
llenando mi alma, y la luz que recibía del amor de Dios.
Esta introducción podría ser más extensa,
pero mis humildes escritos darán un testimonio continuado de la misericordia de
Dios hacia esta su criatura.
Jesús lleno de gozo en el Espíritu Santo
dijo:
Yo te bendigo Padre, Señor del Cielo y de la
Tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y se lo has
revelado a los pequeños. Si Padre pues tal ha sido tu beneplácito. Lc. 10,21.
DIÁLOGOS
CON JESÚS (9-7-82)
El Señor me llamó de un modo especial a hacer
ejercicios espirituales, dirigidos por el Padre Ignacio Larrañaga. Él fue el
enviado del Señor, para que por medio de su palabra, transformara nuestros
corazones. Gracias al Señor que es a quien le debo todo, he sentido un avance
hacia Él. Ha transformado mi corazón, todo lo de la tierra me parece pasajero.
Todo lo eterno y lo que me ayuda me parece maravilloso. He hecho una entrega
total al Señor y Él ha llegado hasta lo más hondo de mi ser. Allí nos hemos
encontrado y este encuentro ha sido una total amistad y una paz profunda. En
estas profundidades me hace sentir un festín, donde todo se encuentra y se
difunde sobre todas las cosas para concentrarlas al final en Él.
Siento que el Señor me comunica una paz, un
deseo de aprovecharme. Una fuente de agua viva está recreando mi alma, estoy
delante del sagrario, estoy como el pez en el agua. El corazón de Jesús y el
mío parece que se han convertido en uno solo. Qué bien qué se está a tu lado,
que suave es vivir aquí.
En mis experiencias de Dios recibidas
especialmente en la oración y trato con el Señor recibo una experiencia muy
notable cuando tengo algún sufrimiento y como más notable es la pena más fuerte
es el relax y paz que recibo.
Esta experiencia la recibo en la oración.
Recibo aumento de fe. Me siento penetrada de una presencia que llega hasta la
profundidad de mí ser.
He presentado a Jesús los sufrimientos de
hermanos atribulados y propios. La respuesta del Señor ha sido la paz y el
regalo más grande es sentir que está en mí y yo en Él. Gracias Jesús. Siento
que mi corazón con el tuyo ha quedado en uno solo. Que maravilloso es.
Estando en oración, el Señor ha oído mi
súplica pues me sentía triste pensando en otra persona que sufría y el Señor
cambió mi tristeza en paz y alegría durante todo el día, con una presencia de
Dios que me llenaba de dicha y felicidad.
Gloria al Señor. Gracias Señor por todas las
maravillas que me dejaste ver después de recurrir a Ti.
10-7-1982
Gracias Padre por la paz que me dejas sentir
en esta oración de la mañana, Tú me enseñas, me cuidas y no me dejas. Esta
protección y éstas delicadezas tuyas me llenan de paz y gratitud.
Cogí la gripe. Estuve en cama tres días.
Primero vino el médico de urgencias al que llamó la Custodia. A Custodia Dios me la trajo para que me hiciera
de Ángel. Con las delicadezas que Dios sabe dar a sus escogidos, no me faltó nada. La Sra. Olga, con toda su bondad, es mi amparo siempre que
la necesito.
Estoy delante del Sagrario y me siento
envuelta de la presencia de Dios dentro de mi espíritu; le digo que le amo por
todos los que no le aman y siento que a Jesús le gusta que se lo diga.
Al entrar en la Iglesia para oír la Santa
Misa, sentía en mi interior una gran oscuridad, es decir, no sentía nada. El
Señor cambió mi situación, derramando su presencia por medio de una paz y un
amor que penetró todo mi ser. Gracias Señor.
El Señor se manifestó en mi interior después
de pasar un rato de oración. Presentándole mi interior, quiso cambiar el
sentimiento oscuro por una paz grande y una presencia en mi vida, consoladora. Gracias Padre.
11-7-1982
Día del Sagrado Corazón de Jesús. Oración de
hoy: Señor, me consagro a Ti tal como soy, con toda mi pobreza. ¡Oh Jesús!
confío plenamente que Tú me conducirás donde no soy capaz, porque desconfío de
mi. Me alejé de Ti, pero quiero darte gusto para que estés contento. Mira sola
no soy capaz de nada, aunque contigo lo podré todo. Así lo espero, así lo creo.
Gracias porque siento en mi interior una dulce llamada de tu amor. Pido que
llenes a mi familia de tu paz y te los consagro a Ti, y también al mundo
entero.
12-7-1982
Estoy delante del Sagrario haciendo oración.
No siento nada. El Señor no me da señales de que me escucha, y lo único que le
puedo decir es: ¡Señor, te amo lo mismo que si me llenaras de luz! Que
oscuridad Señor, noto como si no nos conociéramos, como si no te preocuparas de
mí, como si no existieras. Señor en medio de esta oscuridad te digo que te amo,
aunque me cuesta decírtelo.
Quiero permanecer en este estado de oscuridad
todo el tiempo que Tú quieras, por el bien de mis hermanos, para que ilumines
sus corazones si esto necesitas para que vengan a Ti y crean. En especial mi
familia que la quiero para Ti. Gracias Señor porque pude estar más de una hora
en tu compañía.
20-7-1982
Estoy delante del Sagrario. Lo primero que
presento a Jesús es mi impotencia y mi debilidad. En el don de mi nada
presentado a mi Señor, encuentro el don de mi todo que es su compañía, sus
delicadezas, su gran amor. La oración
que hoy me ha llamado mucho ha sido que el Señor no está solo en el Sagrario
sino que tendrá una multitud de Ángeles que le hacen compañía. Empiezo a
reflexionar que estoy en medio de ellos. Señor no soy digna de este privilegio,
pero dígnate aceptarme tal como soy. Me uno a la alabanza de mis Ángeles y
quiero decirte lo que ellos te dicen:
¡Santo, Santo, Santo, Señor
Dios de los ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.
Aleluya. Gloria a Dios!
Esta alabanza me ha llenado de paz. Padre,
estaría aquí hasta la consumación de los siglos con esta alabanza. ¡Gloria a Ti
Señor!
23-7-1982
Experiencias de Dios por el P. Ignacio
Larrañaga.
En estos días de retiro, el Señor me regala
con su paz, siento su presencia como un festín dentro de mí. Siento que está en
mí, mi corazón está unido al suyo. Cuando noto su presencia le doy gracias y
esto me hace bien inmenso. ¡Qué
maravilloso es sentirse amada de Jesús! Pero al mismo tiempo como hago y
renuevo con frecuencia mi entrega total a su voluntad, siento que me regala con
la cruz. Procuro que sea una alabanza y una acción de gracias, pensando que Él
sabe lo que mejor me conviene. Cuando la cruz es muy pesada por alguna
turbación del enemigo que quiere quitarme la paz, entonces dejo de sentirme
feliz. Muchas cosas me esconden la presencia del Señor y me siento sola con mi
pobreza.
La desgracia más grande para mí sería perder
la amistad con Jesús, porque me ha regalado muchas veces su presencia, sus
delicadezas, sus caricias dentro de mí. Pero también cuanto más fuerte es la
prueba del dolor empiezo una alabanza.
24-7-1982
Recibo las experiencias espirituales más
fuertes durante la oración personal, que miro de hacer delante del Sagrario,
porque siento grabado el corazón por lo que sentí haciendo oración. El
sentimiento fue tan vivo que no lo puedo expresar con palabras. Hay veces que
lo tomo como punto de meditación, también me sirve de humillación, siento que
no lo merecía y creo que fue un bien grande para toda mi vida.
He sido como un hijo pródigo y seguramente es
una razón para que la bondad del Señor se incline hacia la miseria.
Como vivo sola, en mi soledad, Jesús me habla
al corazón y nuestra conversación es parecida a la de un hijo con su padre. Le
digo que estoy dispuesta a dar mi vida antes que separarme de Él.
Una noche durante el retiro con el padre
Ignacio Larrañaga hubo un acto solemne de reconciliación. El padre con palabras
emocionantes iba perdonando y pidiendo perdón a los asistentes. Había en la
asamblea una explosión de alegría. A mí me pareció que me encontraba como
recién bautizada y sentí una intensa presencia del Señor. Fue todo muy
emocionante y todos nos abrazábamos. Para mí fue la cumbre de las experiencias
de Dios.
28-7-1982
Delante del Sagrario:
Jesús te doy gracias porque has manifestado
una vez más tu gran amor a esta pobre criatura, sabiendo que anoche regresé de
unos días de retiro, donde me has concedido sentir tus Divinas experiencias,
sentir tu presencia, tu amor para que no faltara nada. Una gran consolación es
el fino regalo con el que premias a los que siguen tus caminos. Todo lo que te
acabo de decir, lo sabes mejor que yo misma porque todo lo tienes presente y
por esto lo dejo en tus manos para siempre.
Señor Jesús, estoy delante de Ti haciendo mi
oración personal. Hoy no me das señales de tu presencia, pero me das la fe. Sé
que estás mirándome, satisfecho porque sabes que acepto lo que Tú dispones para
mi bien y esto me basta. Hoy no encuentro palabras para decirte te amo. Quiero
amarte lo mismo cuando te dejas sentir tan
intensamente que me impresionas por tenerte tan cerca de mí, como cuando estoy
en medio de la oscuridad. Cada suspiro de mi corazón es un acto de amor a Ti
por tus momentos de agonía en el Huerto de Getsemaní, donde tenías presente a
esta hija tuya y mi pobre compañía te consolaba. Padre, uno mi amor a tu amor y
así te amo por todos los que no te aman.
29-7-1982
En mi oración personal me pongo Jesús, en tus
manos y estoy tranquila porque aunque no te sienta como otras veces que me
penetras de tu presencia sé que Tú me quieres fuerte. Quieres que sepa aceptar
las tormentas y oscuridades. Tú quieres lo mejor para mí y me das a conocer que
lo mejor es lo que te dio tu Padre. Que es la cruz, para la redención de las
almas. Uno todas mis pequeñas cruces a la tuya y voy caminando segura a tu
lado.
Jesús, aquí me tienes delante de Ti, pasando
mi noche oscura, que solo me queda la fe. No te siento, no te oigo, me siento
muy sola y casi no se que decirte. Parece que no me escuchas, pero sé que estás
aquí. No quiero separarme de Ti, aunque no vea nada, ¡qué penoso es este
estado!, y te digo lo mismo que cuando te siento cerca: ¡Bendito y alabado!
Jesús, te amo con todas mis fuerzas. Fuera lo
que puede separarme de Ti, fuera lo que a Ti no te gusta. Jesús, todo lo pongo
en tu corazón. Tú sabes y conoces mis pocas fuerzas, mi debilidad y sé que no
me dejarás sola, que estarás en guardia para que no resbale mi pie.
Señor ya lo sabes, antes morir que separarme
de Ti. Uno mi pobre corazón al tuyo y por medio de cada palpitación quiero
decirte: Jesús mío, te amo más que a mi misma. En tus manos encomiendo mi
espíritu, el día, la hora, el momento en que quieras llámame. Sólo me queda un
deseo, trabajar y padecer más por Ti, pero siempre confiando que Tú me darás las
fuerzas necesarias.
30-7-1982
De nuevo aquí a tu lado, Jesús, haciendo
oración. Ayer no sentí nada pero lo acepté con paciencia. Hoy haré lo que Tú
quieras. Te doy gracias porque me aceptaste acompañándote en tu agonía del
Huerto.
Hoy Señor te dejas sentir a mi lado y
quisiera estar siempre así contigo para mi bien. Deseo siempre serte fiel, pero
no te fíes de mí ya que sin Ti no puedo nada, si bien contigo lo puedo todo.
Virgencita mía, acompáñame todos los
instantes de mi vida, llévame de tu mano como una hija pequeña que no sabe
andar.
Jesús, te doy todo el bien que deseo hacer
por tu gloria. Si por mi fragilidad no cumpliera mi propósito no me dejes en
paz hasta volver a sentirme fuerte. En tus manos encomiendo mi espíritu.
Señor Jesús, aquí me tienes a tu lado. Que
bien estoy tan cerca de Ti en oración. Siento constantemente que te necesito.
No te pido sentir consolaciones sino que en cada desolación aumentes mi fe, mi
esperanza y caridad. Sé que estás aquí presente y que me oyes y esto me basta,
si Tú lo quieres así. Deseo que tu Sangre no sea derramada en vano, quiero
amarte mucho. Acepto todo lo agradable y desagradable que me das. Me basta tu
gracia.
1-8-1982
Estoy en mi pueblo y hago oración aquí, en
este pueblo que me vio nacer. Amo mucho a mi pueblo y a cada uno de sus
habitantes les deseo mucho bien. Deseo que Tú seas el Señor de sus vidas, que
no haya ninguno que se pierda por el mal camino. Tú que eres el Camino, la
Verdad y la Vida, llama a cada uno para que conociendo tu bondad, te amen. Te
pido lo mejor para ellos y lo mejor es poseerte a Ti y vivir en amistad
contigo.
Tu eres nuestro Padre y tu amor por nosotros
es tan grande que quisiste morir en una cruz para que tuviéramos vida y una
vida abundante. Quien cree en Ti conoce la verdad y la verdad nos hace libres.
En Ti encontramos la paz en las pruebas de la vida y perdonando a nuestros
enemigos nos das tu perdón. Haznos Señor instrumentos de tu paz para que donde
haya odio pongamos Señor amor y tu perdón.
2-8-1982
Continua mi vida en el pueblo y empiezo mi
oración deseando que sea agradable a Dios y pidiéndole el bien espiritual para
todos los habitantes del pueblo. Guarda Señor a todos y cuídalos como hijos
tuyos.
Hoy día de la Virgen de los Ángeles, no puedo
recibir a Jesús Sacramentado, porque estoy lejos de su Sagrario, pero la recibo
espiritualmente. Señor te suplico que esta comunión espiritual supla lo
sacramental y como si te hubiese recibido, te doy gracias y te pido que me
conserves siempre muy cerca de Ti, para que mi fervor no caiga.
Estos días en el pueblo sin ningún acto
religioso me entristecen y tengo miedo de enfriarme algo en la piedad, pero al
mismo tiempo tengo la confianza puesta en Ti, que suplirás todo lo que
desearía. Señor Jesús, acepta mi deseo y aumenta mi fe y constancia en desear
no separarme nunca de Ti, porque sólo en Ti está la felicidad, todo lo demás
pasa rápidamente, sólo tu amor es eterno. ¡Gloria a Ti Señor!
Virgen Santísima, se siempre mi madre y
abogada delante de tu Hijo. Me consagré a Ti y me pongo bajo tu protección,
cuida de mí. Te encomiendo a este pueblo mío, no permitas que nadie se muera
sin recibir las gracias necesarias para alcanzar la eterna bienaventuranza.
3-8-1982
Mi primer pensamiento, al empezar la oración
de hoy ha sido decirte: Padre, aquí estoy en esta soledad, pero inmediatamente
he reflexionado que esta palabra no era correcta porque donde estás Tú no hay
soledad, donde estás Tú allí está la inmensidad. Y como Tú estás conmigo, me
comunicas tu omnipotencia. ¡Qué milagro Señor! Yo, pobre criatura, me convierto
gracias a tu participación en omnipotente, ¿qué más puedo desear?
¡Qué feliz soy! Pero me espanta que
desgraciadamente sería muy fácil perder esta riqueza y convertirme en la
persona más desgraciada del mundo. No lo permitas Padre, antes llévame contigo,
te lo pido de todo corazón, pues no quiero separarme nunca de Ti, en quien
tengo puesta mi gran confianza. Sé que Tú quieres más que yo misma, que esto me
ocurra, pero esto ya sabes que me pasa. Vivo tranquila en los brazos de mi
Padre, el cual me ama con locura y ha muerto por mí. Como si yo fuera única,
como si no tuviera otros hijos.
Si fuera correcta la palabra te diría que
estás loco de amor por mí. Como no encuentro la palabra de agradecimiento que
tendría que ser en grado superlativo, sólo
se decirte: ¡Gracias Padre! Jesús me uno a las gracias que Tú dabas a tu
Padre en todo momento. Sólo así me quedo satisfecha.
Que bueno Señor es estar contigo, pero tengo
que dejar esta conversación tan agradable, para poner en práctica todo lo que
Tú ya sabes, que es el sacrificio y el cumplimiento del deber. ¿Pero qué digo?
Pues sabes muy bien que seguiremos en esta unión todo el día.
5-8-1982
Como muy bien sabes estoy delante de Ti,
hablándote para que tu hables a estos hermanos míos del pueblo, para los que te
pido muchos bienes espirituales. Quiero que te conozcan y te amen mucho, porque
son tus hijos. Sé que lo harás mucho mejor que yo, por eso te hablo a Ti en vez
de hablar a ellos de Ti.
En este día de la Virgen de las Nieves
quisiera Madre mía obsequiarte mucho, y pienso que el mejor obsequio es
ofrecerte a tu Hijo. Él va a suplir todos los obsequios que contiene el mundo
entero. Hoy he tenido la dicha de poder oír la Santa Misa y también comulgar.
Te entrego a Jesús vivo y resucitado, te felicito en Él y con Él. Estoy
convencida que no dejarás de hacerme un buen regalo y aunque Tú lo sabes todo,
quiero añadir que no deseo nada para mí sino el bien de mi familia. Y para
terminar te digo que como eres mi Madre y sabes lo que me conviene lo dejo todo
en tus manos.
6-8-1982
Jesús, estoy delante de tu Sagrario y sabes
que desearía decirte muchas cosas. Quisiera estar aquí horas y horas sin
cansarme. Te siento muy presente dentro de mi alma. Sabes que cuando permites que sufra me das fuerzas para no
derramar ni una sola lágrima. Te suplico que me ayudes.
Estoy emocionada al sentir tu presencia
dentro de mí y el gozo es tan grande que las lágrimas se asoman a mis ojos,
aunque ya más tranquila experimento paz y sosiego.
Jesús, háblame al corazón. ¿Qué quieres que
haga? Aquí me tienes con mi debilidad, aunque sé que en cada momento me vas a indicar lo más conveniente.
Haz que sea dócil a tu voz y que sepa corresponder a tu inmenso amor. Mañana
creo que no podré recibirte sacramentalmente pero Tú tienes poder de
comunicarte conmigo espiritualmente.
Señor Tú sabes que prevengo la Cruz que me
preparas, la cual acepto desde ahora y te doy gracias por la dicha que ello me
supone, se trata de un preciado regalo. Esta Cruz es lo mejor que podías darme,
pero te pido que me ayudes y sé que no me vas a cargar demasiado y que contigo
nada hay que temer. ¡Gloria al Señor!
10-8-1982
Quiero empezar mi oración de hoy con un acto
de fe. Ayer te decía un tanto apenada, que hoy no podría estar contigo delante
del Sagrario y ahora pienso que en todas partes estás Tú. Aquí me tienes Padre,
quiero hacer de mi vida una continua oración. Creo que no hay dicha mayor que
estar al lado de quien se ama y sobre todo cuando eres Tú a quien se ama y en Ti y contigo a mi
prójimo. Encuentro en este pueblo mío mucha soledad y una gran paz, todo lo
cual me invita a tu contemplación. Qué feliz me siento al amarte y al mismo tiempo
sentirme amada de Ti.
Hoy Señor, te doy gracias en mi oración
porque me estás regalando con el más fino amor que podías dar, la Cruz. Gracias
Jesús, por amarme tanto. Quiero y deseo que mi entrega total me lleve a donde
Tú deseas que será lo mejor y sepa imitarte un poquito porque soy muy poca cosa
y muy insignificante para poder imitar a tan gran Señor en estas obras y en su
Santidad.
Te pedí me concedieras que desde aquel
momento fueras mi director espiritual, para que como buen maestro me fueras
señalando el camino de la Cruz. Haz que mis deseos sean como los tuyos y lo que
falte ya lo pondrás Tú.
¡Señor Jesús! Me asusto de todo lo que te
digo, si solo me miro a mí, pero mirándote a Ti, ¿por qué voy a temer? Tú has dicho:" El que creé en Mí hará
las cosas que Yo hago y aún mayores". Creo en tu palabra porque antes
pasarán los Cielos y la Tierra que dejen de cumplirse.
El Señor me ha regalado hoy con su amor mas
fino al dejarme participar un poco de su Cruz. Desde el primer momento empecé a
alabar al Señor, dándole gracias. Ocurrió que me llamaron para cuidar a mi
sobrino aquejado de un ataque de riñón. Como sufría mucho al verlo he pasado
mucha pena. He llamado al médico y el enfermo después de tomar un calmante y
poder hacer la piedra se encontró mejor, desapareciendo el dolor.
18-8-1982
Hoy Señor intento conversar contigo, aunque
no me siento tan dispuesta como otras veces, debido quizás a unas noticias,
unas a veces materiales o a unas quejas que me han dejado bastante fría. Jesús
si hubo alguna palabra que Tú no quisieras que pronunciara, por dar la razón a
quién me hablaba y pensando que la
tenía, te pido perdón.
Jesús este pueblo mío la gente habla a veces
de cosas que pasan a los demás y de otras que suceden en el pueblo, y quisiera
comprender que son gente sencilla, que no piensa criticar ni hacer daño a
nadie. Pero oír hablar sólo de cosas materiales me cansa y mejor quisiera que
se acordasen de Ti. Por experiencia veo el poco resultado espiritual que dan
mis palabras a las personas que más trato. Pienso que Tú les llegarás al
corazón mejor que yo, pues son tus hijos y deseas el bien para todos.
Te presento a todos los del pueblo, para que
les des la luz que necesitan para saber encontrarte. Señor, que tengan ansias
de buscarte y que se encomienden a Ti. Que sepan oír tu voz y estén dispuestos
a escucharte.
También a Ti Virgencita mía encomiendo a los
de mi pueblo, para que los lleves a Jesús y no se pierda ni uno solo. Ya que
todos hemos costado la Sangre de tu Hijo. Deseo que vengan a Ti, para que
conozcan el camino de la verdad pues Tú eres el camino, la verdad y la vida.
11-8-1982
Aquí me tiene Señor en esta soledad de mi
desierto, para dialogar contigo. Pero hoy tendrás que hablarme Tú, pues me
siento seca como un palo. Tienes que tener paciencia y tiempo para hablarme.
Jesús, ten misericordia de mí, ¿Qué sería yo sin Ti? Un cero a la izquierda.
Todo es tuyo Padre, yo no tengo más que mi pobreza, pero esto me sirve para
mantenerme pobre. Jesús no te olvides de mí, porque cansado estoy sin sentir el soplo de tu amor,
languidezco como el pez fuera del agua.
El torrente de tu amor me ha sumergido en un mar caudaloso y sé por experiencia
cuan doloroso es sentirse fuera de él. Mi entrega total a tus planes basta para
sentirme segura.
¡Oye Padre! no me cansaré de repetir que si
por mi fragilidad me desviara de Ti, aunque solo fuera un poco, no me dejes en
paz hasta que te siga con la Cruz a cuestas. Si Tú así lo dispones, estoy
dispuesta a morir y si fuera preciso a derramar hasta mi última gota de sangre para
seguirte a donde sea que vayas. Solo me atrevo a decírtelo porque tengo toda mi
esperanza en Ti y el valor me viene de Ti mismo, ya que no soy yo sino que Tú
eres en mí y si estás conmigo no tengo por que temer.
¡Jesús mío! arréglatelas como quieras, pero
hazme muy santa. ¡Oh María, Madre Purísima!, préstame tus virtudes para ir más
a prisa en el camino de la santidad. Elevarme a la íntima unión con Dios para
poder llegar a donde Él y Tú deseáis.
Quiero imitarte diciendo siempre ¡Sí! a Dios y que se haga en mí según su
palabra. Que así sea. Aquí te dejo con todos mis hermanos de este pueblo. Cuida
de todos.
12-8-1982
Empiezo mi oración de hoy con bastante lucha
interior, impresionado por mis desagradables plegarias. Quiero reparar la
oración que escribí ayer en la que te decía: Arréglatelas como quieras pero
¡Hazme muy Santa! y a la Virgen le pedía que me prestara sus virtudes para ir
más deprisa en el camino de la santidad y fue entonces, buen Jesús cuando me
prestaste la clara oportunidad de abrir el libro del Nuevo Testamento, donde
leí: Quien se humilla será ensalzado y quien se ensalza será humillado. La
aptitud como humanamente siento, sería desahogar mi corazón y contar lo que me
pasó; manera muy humana de sacar la espina pero ha sido mejor aceptar la
ocasión que Tú me presentabas.
¿Que haré? Tengo que dar un sí, o un no. Con
la ayuda de tu gracia, aceptaré tu voluntad y me humillaré aunque tenga que
hacer sangrar mi corazón con el vencimiento. Ayúdame Jesús, porque necesito de
Ti, necesito de tu ayuda para superarme y vencerme. ¡He aquí la esclava del
Señor, hágase en mi según tu palabra!
14-8-1982
Padre hoy estaba deseando el diálogo entre Tú
y yo. Sé que lo sabes todo pero te gusta que te lo cuente. Tú Señor me distes
la gracia y la fuerza para superar la lucha de ayer. Me fue difícil, pero fue
más fuerte tu gracia. Primero me pediste que me ofreciera haciendo un servicio
a la persona que tanta lucha levantó EN mi corazón, mediante la amabilidad y la
unción de tu gracia. Jesús, Tú me distes un mensaje y el mensaje fue la paz que
mas necesitaba. Aproveché varias ocasiones para hacer como si no hubiese pasado
nada, pensando que Tú ya lo arreglarías de la mejor manera.
Señor, hazme muy santa. Prepárame para que
sea así, ya que Tú lo deseas más que yo misma. Al abrir hoy el Nuevo
Testamento, la palabra que más he sentido ha sido la que Tú pronunciaste para
entregarte totalmente en tu última agonía al Padre: "Padre en tus manos
encomiendo mi espíritu". (lc. 46). Estas últimas palabras pienso que serán
el apoyo de toda mi vida.
15-8-1982
Jesús, hoy estaba cansada, ayer me fatigué
bastante con el trabajo y esfuerzo material, pero el pensamiento que Tú eres mi
descanso ha levantado mi ánimo. ¡Jesús, es maravilloso dialogar contigo!
La oración de hoy empieza con un diálogo con
mi Jesús y le digo, aquí me tienes en tu presencia, Tú estás vivo en el
Sagrario. Tú sabes (por tu gran misericordia, (lo se cierto aunque no lo
supiera por la fe), que el mensaje más grande que he recibido en mi vida fue
delante de tu Sagrario, en el colegio Teresianas de Valencia.
16-8-1982
Hoy no sabía como empezar el diálogo, pero
cuanto más pobre me siento, más haces brillar tu poder iluminando mi espíritu.
Jesús hoy me haces sentir la blancura de mi alma. ¿Qué podría decirte? Debo reconocer que todo es obra tuya y como
otras veces, te repito, ¿Qué sería yo sin Ti? Me gozo de sentirme tan pobre,
pero si tengo un Padre tan poderoso como Tú. Me tengo por heredera de tus bienes
de una manera parecida al retorno del Hijo Pródigo, que recibió de su padre
toda la ternura a su hijo más amado. También yo recibo tu ternura, porque
estaba lejos y me llamaste y por más que me hacía el sordo, te valiste de
muchos medios para despertar mis oídos. Ahora puedo decirte que prefiero morir
que separarme de Ti. Voy a cumplir mi deber. Creo, pero aumenta mi fe.
17-8-1982
Hoy no sabía que hacer para dialogar contigo,
Señor, y al abrir la Sagrada Escritura encontré el tema de la caridad. La
primera Epístola a los Corintios, dice: "La caridad es paciente, es
bondadosa, no tiene envidia, no es jactanciosa, no es engreída". Empiezo
pues por esta virtud que tanto te gusta. Primero quiero amarte a Ti sobre todas
las cosas, sabes que no vivo más que para amarte y en Ti quiero amar a todo lo
que Tú quieres que ame. Ya hace años que me enseñaste esta virtud. ¡Me
enseñaste tantas cosas junto con Ella!, que lo tengo bien grabado en mi
corazón. Me falta muchas veces la memoria, pero los mensajes más fuertes que Tú
me das, no se me olvidarán jamás porque son tuyos y Tú me dejas participar de
lo tuyo sin yo merecerlo.
Viendo cuanto me has amado y como sigues
amándome, pienso, ¿qué haré para demostrarte mi amor? Y la respuesta que
encuentro es: amarte sin medida. Pero para llegar a esto ¿qué haré, pobre
criatura? Pues haré lo que decía Santa Teresita, echarme en tus brazos y además
unir mi pobre amor con el tuyo. Así te amaré como Tú deseas. De Ti aprendí que
te gusta mucho que te lo diga, con todo mi corazón y con todas mis fuerzas. Haz
de mí lo que Tú quieras pero ayúdame en mi debilidad.
26-8-1982
El diálogo de hoy con Jesús, es su
manifestación en mi alma. Señor, acabo de recibirte, estás dentro de mi alma y
he sentido tu mensaje en mi espíritu,
como una gota de agua en el mar de tu inmensidad. Mi emoción es tan grande que
no soy capaz de leer las oraciones de la mañana como todos los días. Tu
contemplación me llena de tal modo que no soy capaz de tomar alimento hasta que
Tú me lo pidas. Me llenas y me invades, no dejas pasar nada porque Tú solo me
bastas. ¿Quién pudiera decir lo que pasa entre Tú y yo? Pero no soy capaz de
poderlo expresar con mis pobres palabras.
Jesús mío, quisiera caer de rodillas y así
adorarte por el gran favor de tu presencia, pero comprendo que no te gusta que
me arrodille porque no me conviene, según me ha dicho el médico. Jesús, como
ahora estás conmigo quiero preguntarte, ¿Qué quieres? Aquí me tienes y como
cosa tuya, con toda libertad, puedes hacer aquello que más te plazca. Sé que
todo será para mi bien y en beneficio
del universo entero, porque en estos momentos en que no soy yo y solo quedas Tú
en mí, lo puedes todo.
27-8-1982
Hoy en la Santa Misa ofrecí tu Sangre, ofrecí
también las Misas que se estaban celebrando en el mundo entero, las que se han
celebrado durante todos los siglos y las que se celebrarán hasta el fin del
mundo en beneficio de todos los hombres que existieron, existen y existirán,
para que tu Sangre aproveche a todos.
En diálogo contigo he sentido que Tú yugo es
suave y ligero de tal manera que encuentro fácil evangelizar al mundo entero,
porque eres Tú quien lo hace. Pero como Tú eres yo, ahí está el secreto de lo
posible.
Abriendo la Sagrada Escritura he leído en San
Juan 25: "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis
y vuestra alegría será perfecta". Al terminar de leer soy muy feliz
sabiendo que puedo evangelizar al mundo entero, gracias a tu poder y a mi deseo
de que todos los hombres te conozcan y te amen.
Jesús, Tú me prometes que harás todo lo que
te pida. Gracias Jesús por estar conmigo. Sé que estás conmigo. Para
agradecértelo escribiría páginas y más páginas, pero voy a demostrar mi amor en
el sacrificio de tener que dejarte para ir a ayudar a una familia que me
necesita. Te ofrezco de todo corazón la pena de separarme de Ti por amor a mis
hermanos. Jesús, sé que estás conmigo.
Me gusta estar otra vez junto a Ti, para
dialogar y poder manifestarte los sentimientos que me inspiraron tus mensajes
de ayer. Fueron maravillosos, igual que todo el tiempo que pasó conversando
contigo. Cuando digo que yo soy toda tuya y que Tú eres todo mío, estas
palabras que pones en mi pensamiento bastarían para que cerrara los ojos y
mirara dentro de mí. Pero Tú tienes muchas cosas para decirme y yo, por mi
parte tengo hambre y sed de Ti.
Fue ayer cuando me pediste ayuno y tu
petición, en vez de ser para mí un sacrificio, me hizo sentir tu gran amor, tu
gran presencia y estuve sin tomar alimento hasta pasado mediodía. Deseaba más
ayuno pero al sentir que Tú no me pedías más tuve que conformarme. Ayunando soy
muy feliz porque siento que el alimento espiritual me conforta y se me hace
imposible tomar ningún alimento material. Hoy de nuevo me pides que ayune y yo
deseo que sea más largo que nunca. Quiero ofrecerte sacrificios, y los que Tú
me preparas son en los que me siento más segura. Señor, creo que todos los
buenos pensamientos vienen de Ti. Quiero terminar diciendo que te amo y que uno
mi corazón al tuyo para amarte como tu deseas.
Padre, estoy contigo y tu presencia
transforma mi vida en omnipotente. Así de débil me siento fuerte, de pobre me
siento rica espiritualmente. Con la presencia de Dios me siento amada por Él y
sentirse amada así es una felicidad tan grande que no puedo expresar.
28-8-1985
Algunas veces me pregunto, ¿Por qué Dios se
manifiesta en mí de esta manera tan sentida?, y la respuesta la encuentro en mí
misma: He sido como un hijo pródigo y en mí se cumplen las palabras del Señor.
"Habrá más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepienta que por
noventa y nueve justos que no tienen necesidad de penitencia".
Las experiencias de Dios me enseñan de una
manera muy positiva. Una de las cosas principales, a mi parecer, es el
convencimiento que sin Él yo no soy capaz de nada. Si al empezar mi oración
personal me considero pobre y débil, pero me uno a la oración y a la
omnipotencia de Dios, cambia completamente mi nada unida con el Todo.
31-8-1985
Continúo explicando mis experiencias de Dios
recibidas especialmente en la oración.
Estoy de nuevo delante del Sagrario haciendo
mi oración personal y le digo a Jesús que quisiera concentrarme bien en mi
interior para dialogar con Él.
Al abrir el Nuevo Testamento, me ha llamado la
atención, en la Epístola de San Pedro L, 1,16, lo que está escrito:
"Seréis Santos porque yo soy Santo". Jesús esto que nos pides es lo
que yo deseo. Quiero ser Santa para darte la gloria y la alabanza que Tú
esperas de mí, y quiero decírtelo para tener el gozo de sentirme más cerca de
Ti.
Esta mañana sentía necesidad de descansar y
pensaba levantarme más tarde, porque de madrugada pasé más de una hora haciendo
oración. Pienso que tengo que hacer sacrificios y me da fuerzas el pensar que
mi descanso eres Tú. Siento que cuanto más trato tengo contigo más cerca estoy
de Ti, es como si me estuviera engolosinando.
En los diálogos que tengo contigo, Señor,
encuentro un gran bien espiritual. ¡Que bien se está a tu lado! ¿Cuándo será
Dios mío, que estaré definitivamente contigo?. ¿Cuando estaré eternamente a tu
lado, sin peligro de separarme de Ti? Ayúdame Jesús para que mi vida sea un sí
continuo, lo que para mi naturaleza es difícil espero que con la ayuda de tu
gracia me sea posible.
Jesús, deseo que estos diálogos contigo sean
muy sinceros, deseo no decir ni más ni menos que lo que siento. Si así no fuera
alguna vez, corrígeme, tienes toda libertad para hacerlo, porque soy tuya, no
me pertenezco. ¡Gloria a Ti Señor!
Gracias Jesús porque hoy me has dejado
participar de tu Cruz. Solo puedo desahogarme contigo. Dame valor para sufrir
todo lo que Tú quieras y por tus intenciones. Que por medio de mis sufrimientos
vengan almas y más almas a Ti. Me abandono a
Ti. Pero ayúdame. Tú permites que no deje la Cruz, pero a tu lado nada
hay que temer. ¡Aleluya.! ¡Gloria a Ti Señor!
1-9-85
Ante el sagrario empiezo mi oración diciendo
a Jesús: Hoy necesito que me confortes pues sabes que siento el peso de la
Cruz. Es el amor más fino que tienes para los que quieren amarte de verdad.
Siempre en el Tabor no se puede estar, hay que compartir contigo, ayudándote a
llevar la Cruz. Aunque me cueste te doy gracias y te amo todo lo que esta pobre
criatura, con la ayuda de tu gracia es capaz de amar y padecer.
Hoy me refugio en tus brazos con la desolación
del sufrimiento. Reclinada en tu pecho descansaré, y recibiré fuerza y valor
para decirte: Gracias Padre, porque no hay nada que nos acerque tanto a Ti,
como estar al pie de la Cruz. Aquí te tengo a Ti y a María, tu Madre y mi
Madre, aquí os encuentro a los dos. Tú con el ejemplo de lo que has padecido
por nosotros, me das fuerza y valor para no desfallecer. No sufro por mí sino
por todos los que veo sufrir. Dales también a ellos, la luz y la gracia que me
comunicas a mí. Dales a cada uno la fuerza que necesite para saber valorar lo
que significa seguir amándote sin desfallecer, sabiendo que todo viene de tus
manos.
Tú quieres lo mejor para tus hijos y lo mejor
aunque nos cueste es participar de tu Cruz. Así como después de la tormenta
vienen los rayos del sol, no siempre nos tienes en la tormenta del sufrimiento,
no nos pruebas mas allá de nuestras fuerzas. Me hace mucho bien la oración de
Santa Teresa, (que aprendí de mi madre): "Nada te turbe, nada te espante,
todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene
nada le falta, solo Dios basta". ¡Aleluya. Gloria a Ti Señor!
2-9-85
En mi diálogo de hoy con Jesús le digo: Aquí
me tienes Señor delante de Ti. No te pido consolaciones porque no me vas a
tener siempre en el Tabor. Busco sólo tu voluntad. Me pongo en tus manos como
el barro en manos del alfarero para que me modeles a tu gusto. Al decirte esto
parece que mi debilidad me hace temblar, pero sabes que me atrevo por la
confianza que te tengo. Sé que Tú no me
vas a fallar, que puedo descansar como el niño en brazos de su madre.
Quiero ser alabanza de tu gloria. Tengo prisa
por hacer algo que te agrade. Tengo sed de traerte hijos pródigos y estoy
convencida de que cuanto mas me acerque a Ti y yo sea otro Tú, entonces se
realizarán mis ansias de que seas amado. ¡Gloria a Ti Señor!
4-9-85
Empiezo mi diálogo con Jesús diciendo: Aquí
me tienes un día más, aquí me tienes Jesús porque necesito hablarte, contarte
mis cosas y aunque las sabes mejor que yo misma, sé que te gusta que te las
diga. Hoy después de la Santa Misa me encontraba muy a gusto contigo y deseaba
quedarme sola, pero debido a la circunstancia de tener que atender a una
hermana, he tenido que salir. Para mí ha sido una contrariedad, pero ya en mi
habitación me pongo en tu presencia, aunque para mí es muy distinto.
Quiero meditar hoy, después de la
consagración, el pensamiento que Tú cargaste con todos los pecados del mundo y
que tu gran amor por el hombre te llevó a la Cruz. Me asusta sentir tanto peso
encima de mi debilidad, pero estando a tu lado nada tengo que temer, sé que me
ayudarás y contigo nada temo. ¡Gloria a Ti Señor!
6-9-85
Estoy delante del Sagrario. Jesús aquí me
tienes suspirando, en espera de tu abrazo definitivo, pero antes tengo deseos
de padecer mucho por Ti. Ayúdame y aumenta los deseos que tienen los santos de
padecer, así como todo lo que Tú quieras para que me acerque más a Ti y te ame
por todos los que no te aman.
Jesús parece que duermes. Tú gran presencia
se me esconde, pero en el fondo siento que estás vivo y vigilante a todos los
peligros que puedan ocurrirme. No tengas prisa en despertar, duerme tranquilo,
porque estoy satisfecha de tu descanso. ¡Qué gozo que busques mi pobre morada
para descansar! Te amo de manera que Tú lo dispongas, pero ten en cuenta que yo
misma no me fío de mí, sólo me fío de Ti, porque eres el amigo que nunca falla.
Termino porque tengo que irme y Tú ya sabes que voy a aligerar el trabajo de
una hija tuya muy necesitada de ayuda. ¡Gloria a Ti Señor! Vamos los dos.
No permitas que tenga vanidad de sentir que
me estas haciendo Santa, porque todo es un don gratuito tuyo y no merezco de
ser llamada hija tuya. Pero Tú dices: "Más fiesta se hará en el Cielo por
un pecador que se arrepienta, que por noventa y nueve justos que no tienen
necesidad de penitencia".
Al llegar a casa quise decirte algo más, y es
que te he pedido varias veces que me dejes participar un poquito del dolor de
tus llagas. No te pido nada que llame la atención de los demás, no quiero ningún signo sino solo el dolor. En
este momento estoy experimentando dolor en un lado de mi cuerpo. Te doy gracias
por este pequeñito regalo.
8-9-85
Hoy es domingo, en la oración antes de la
Santa Misa, sentía deseos de leer la palabra de Dios. Empecé meditando lo
tímida que yo había sido, cosa que me estimula para buscar como vencerme y lograr superarme.
Me encomiendo al Señor y a la Santísima
Virgen para no tener vanidad, sino serenidad y así me lo hacen sentir. Pienso
que el Señor levanta del polvo de la nada y hace brillar su poder. Con estos
sentimientos fui a leer en la Santa Misa las lecturas del domingo. Me puse en
manos del Señor, pensando que era una gracia suya. Quiero ser agradecida porque
sin su ayuda nada puedo. Es Él quien me levanta del polvo de la nada. Con Él me
siento acompañada y comprendo que le gusta que me fíe de Él y desconfíe de mí.
Estoy escribiendo estas líneas y siento como
unas descarga de presencia de Dios en
todo mi ser. Son las dos y media de la tarde
y aunque no he desayunado, al sentirme tan llena de tu presencia, mi
espíritu rehúsa todo alimento material, cosa que me suele pasar algunas veces.
Jesús pienso si me estarás pidiendo que no coma. Tengo la comida preparada.
Pero si Tú no me dispones no puedo tomar
alimento alguno. No puedo Jesús. Siento plenamente que Tú solo me bastas y no
se puede explicar con palabras humanas lo que estoy gozando al sentirte tan
cerca, tan cerca, tan cerca que hasta te puedo tocar, como dice una canción.
Jesús, mi gozo más grande es pensar como Tú
te estás recreando en mi pobre morada. Si ésta te sirve de reposo, puedes
descansar tranquilo, pues me siento como una gota de agua mezclada en el inmenso mar del agua viva de tu gran
misericordia.
Los tiempos de oscuridad y desolación que Tú,
mi buen amigo Jesús, permites me hacen sentir que sería yo si no fueres Tú.
Estos mensajes que me comunicas hoy me dan fuerza y valor para gozar cuando me
haces participar de tu Cruz.
Aquí me tienes Señor, hágase en mí según tu
palabra. Ahora necesito dejar la pluma y cerrar los ojos para que hables Tú.
Después de estar callada durante una hora y de algún rato como reclinada en tu
pecho, he sentido necesidad de pedirte que me aclares porque usabas tanta
fuerza de amor para conmigo. Por suerte abrí la biblia y el mensaje que allí me
das, no se va a borrar jamás. Es el de "la oveja pérdida". ¿Qué os
parece? si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una de ellas. ¿No
dejará en el monte las noventa y nueve para ir en busca de la pérdida? Y si
llega a encontrarla, os digo la verdad que tiene más alegría por ella que por
las noventa y nueve no extraviadas. Con este mensaje he recibido, mi buen
Jesús, la luz para comprender que si te portas así conmigo, no es porque me lo
merezca sino por la alegría que tienes de manifestarme este mensaje.
9-9-85
Impresionada por todo lo que me pasó ayer,
hoy hablo de nuevo con Jesús y le digo: Hoy antes de recibirte he deseado mucho
que encontraras mi corazón, de tal manera que te sintieras a gusto. Pido a mi
Madre del Cielo que me deje participar de sus virtudes para así estar mejor
dispuesta.
He leído en el Nuevo Testamento la Epístola a
los Hebreos que dice: "Fomentad la paz con todos y la santidad, sin la
cual ninguno verá al Señor" Es palabra de Dios. Jesús, comprendo que
cuando eres Tú quien habla a través de nosotros, es entonces cuando te
comunicas a los que estamos hablando de Tú nombre.
Jesús desde el día que te pedí que me
hicieras muy Santa siento como has aceptado la palabra, porque tu presencia
está más viva en mí, cuando sufro por algo pienso que tu gracia me está
ayudando. Aunque cueste entenderlo, porque la naturaleza humana es flaca, pero
el espíritu está pronto.
10-9-1985
Al levantarme esta mañana para ir a
recibirte, he pensado: Voy a hacer un pacto con Jesús. Pero como Tú sabes mejor
que yo de que se trata, te pido que lo aceptes. ¡Jesús mío! Tú ves mi buena
voluntad por esto pienso que siempre que hablo o estoy en oración contigo debo
tener presente en mis labios a la Santísima Virgen porque en los dos lo tengo todo. ¡Aleluya.
Gloria a Ti señor!
Todo lo que Tú dispongas, mi buen Jesús, en
el día de hoy creo que será mejor para mí, porque tengo que ir de visita al
médico. Tú ya sabes mi deseo de que primero es el bien de los demás, así como
también nuestro pacto de que me quites la vida antes de separarme de Ti.
11-9-85
La oración de hoy, dialogando con Jesús, es
para mí un relax. Señor te siento vivo en mi alma, mi espíritu rebosa de
felicidad, porque Tú estás cerca, muy cerca de mí. Jesús, Tú lo sabes mejor que
yo misma, estoy recreándome sabiendo que Tú descansas y quisiera ser un
Sagrario donde Tú estés siempre. Cuando me siento vacía, quiero pensar que
también estás conmigo y que entonces eres Tú quien te recreas, aunque siempre
deseo acompañarte.
Pienso en la Santísima Virgen y sus
desolaciones tan fuertes que sin la fuerza que Tú le dabas hubiera
desfallecido. Madre mía te pido que me enseñes a acompañar a Jesús, a donde Él
quiera llevarme. ¡Gloria a Ti Señor!
12-9-85
Estoy en el pueblo, donde hablo con Jesús.
Estaba deseando que llegase este momento para hablar contigo. Señor, para
abrirte mi corazón de par en par. Sabes que no tengo ningún secreto que no te
lo manifieste. ¿Cómo no voy a estar unida íntimamente a Ti si eres vida de mi
vida, si eres mi Padre querido, por Él que soy capaz de dar mil vidas que
tuviera para demostrarte el gran amor que Tú mismo has puesto en mi corazón?
¡Jesús, cuando hablo contigo, es mi corazón
el que habla y mi pluma corre sin dificultad! Quiero decirte que Tú eres el
centro de mi alma, donde Tú y yo quedamos uno solo. Todo el día te tengo
presente y no hay ninguna palpitación de mi corazón que no vaya unida a las del
tuyo! Sí, tu presencia me hace dichosa como son dichosos los que se acercan a
Ti. ¡Cómo puede haber tristeza si Tú eres la inmensidad de la alegría, que
llenas todos los vacíos, que disipas todas las amarguras e iluminas todas las
esperanzas, que refuerzas la fe, que haces que el amor se dilate y tome proporciones
insospechadas!
Tú haces que los tímidos dejen de serlo
porque les comunicas la inmensidad del Espíritu Santo y, ¿quien puede sentirse
defraudada a tu lado si nos amas tanto que diste tu vida por nosotros muriendo
en una cruz?
Jesús, en un arranque de amor para contigo te
diré que este arranque es solo un querer participar en tu locura de amor
hacia los pecadores. Quisiera decirles
que no tengan miedo de entregarse a Ti, porque les esperas con los brazos
abiertos y quieres recibirlos como el Padre del Evangelio recibió al hijo
pródigo. Este hijo sabía las cualidades de su padre, y en un arranque de
confianza se echó en sus brazos; de aquí
nos vino tu gran promesa. "Habrá más fiesta en el Cielo..."
13-9-1985
Como hoy he madrugado bastante, hace ya una
hora que desde antes de empezar el día
estoy en audiencia contigo, porque Tú lo permites. Señor Jesús, no tengo las
palabras necesarias para darte las gracias que mereces, porque son palabras humanas;
pero como estás conmigo, Tú suples mi insuficiencia y las aceptas como una
madre se complace viendo como empieza a balbucear su hijo pequeño. Tú sabes que
con mis pobres palabras quisiera decirte todo lo que siento por Ti, pero me
resulta difícil.
Jesús, a veces me siento como una esponja
empapada en agua, en el agua viva de tu gracia que me hace capaz de gozar y al
mismo tiempo de sufrir; gozar porque en el mundo no puede haber felicidad más
grande que vivir en tu gracia y amistad, y sufrir porque amo a todos mis
hermanos que están lejos de Ti porque no te conocen y tengo compasión de todos
ellos. Como Tú me amas, te ruego Señor, que todos regresen a tu casa porque los
deseo para Ti.
Virgen María, tú que sabes cuanto hemos
costado a tu hijo, haz que su sangre no sea en vano derramada. Te suplico que
como madre, tengas misericordia de todos mis hermanos, especialmente en la
última hora y ayúdanos para que nuestro último suspiro sea un acto de amor a
Dios. Que tu gracia nos prepare para poder presentarnos a la casa del Padre por
toda la eternidad. ¡ Que así sea.!
14-9-1985
Igual que ayer, estoy en el pueblo y empiezo
mi oración; Jesús te doy gracias porque me dejas participar un poquito de tu
cruz. Abro el Nuevo Testamento para leer la palabra de Dios y sentirme un poco
confortada. En el capítulo de "Los hechos de los apóstoles" leo:
"El Dios de nuestros padres te predestinó para que conocieras su voluntad
y vieras al punto y oyeras la voz de su boca".
Con estas palabras ya he tenido bastante pues
me he sentido confortada y aunque son palabras dirigidas a Pablo, me han
parecido también dirigidas a mí.
Gracias Padre por el regalo de la cruz y digo
regalo porque así lo siento. Si no participara en este regalo temería y pienso
que lo que me concedes de estar muy cerca de Ti es mejor. Haz que ame la cruz
cada día más.
!Gloria a Ti, Señor! Virgencita mía, quiero
acompañarte al pie de la cruz y consolar tu desconsuelo, acepta mi pobre don y
mis deseos de poder cantar eternamente las alabanzas al Señor.
15-9-85
Por haber oído hoy la Santa misa en latín que
es como se celebraba antes, solo me ha llenado la Santa Comunión. La Misa solo
la he sentido como antes y sin entender la palabra de Dios, me hacía falta oír
en nuestro lenguaje lo que nos dice el Señor porque así nos ilumina más.
16-9-85
Estoy aquí Jesús, cerquita del Sagrario,
para desahogar mi corazón en el tuyo. Aquí lo encuentro todo y aunque hay veces
que no te manifiestas me basta saber que estás aquí, mirándome cara a cara,
sintiendo lo que te digo y lo que te quiero decir. Te doy gracias por la Santa
Comunión y quisiera ser un Sagrario para estar los dos juntitos. Jesús, que
bien se está contigo. Quiero decirte que ayer no quedé satisfecha debido a que
mi oración fue más breve por motivos necesarios. ! Gloria a Ti señor!
19-9-85
En mi oración de hoy le digo a Jesús: Hoy no
puedo recibirte porque estoy lejos del sagrario y como no me es posible, hago
una comunión espiritual para que sepas como te deseo y que quiero abrirte mi
corazón de par en par sin que quede ningún secreto, aunque Tú los sabes todos.
Jesús, al hablar contigo, las palabras que me
salen con más fuerza son las que dicen que te amo mucho; pero mi pobre amor
humano es tan limitado. No obstante si uno mi amor al tuyo omnipotente, se
transforma de la misma manera que una gota echada al mar desaparece y queda
transformada en inmensidad.
Cuando me paro a leer lo que escribo, quiero
ver tus palabras y no las mías, puesto que dialogando contigo, no soy yo sino
que Tú eres yo y Tú, todo a la vez que te acomodas a mi condición de pobre e
ignorante. Jesús, deseo ser cada día mejor para que encuentres en mí un lugar
donde recrearte y quedes complacido de mi pobre alma.
Que dulce es conversar contigo Señor, el
tiempo pasa sin darme cuenta, además ¿dónde podría estar mejor si sólo Tú
tienes palabras de vida eterna? Es delicioso conversar contigo y no terminaría
nunca. Pero el tiempo pasa y tengo que terminar esta audiencia que me has
concedido, aunque como sigues dentro de mi corazón esto me consuela. Padre te
amo. ¡Gloria a Ti, Señor! Cantaré eternamente tus misericordias.
21-9-85
Experiencias de Dios es como quiero llamar a
mi oración de hoy, y quiero preguntarte, Jesús mío ¿cómo es que no me dejas
pasar ningún fallo sin que me corrijas de una manera muy sensible y posesiva?
Pasé el día de ayer sintiendo mi pobreza espiritual, (al faltarme parte de la
oración). Señor, ayúdame para que pueda decir ¡lo siento! Veo una luz interior
que, sin sonido de palabras quedo enseñada, recibiendo tal ayuda que no puedo
dudar que me guías, me cuidas y te preocupas de mi bien.
Gracias Padre por el consuelo que recibo al
sentir tu protección, ya sabes que no busco mi consolación sino tu
satisfacción. Tú me haces sentir como te agrada este diálogo tan íntimo que
tenemos los dos y lo relajada que me encuentro al sentirme tan cerca de Ti,
¡que pobre me sentiría si estuviera sola! acompañada únicamente de mi soledad.
Quiero exclamar !Señor, sin Ti, nada puede
llenar nuestro corazón! Sé que aunque poseyera el mundo entero con todas sus
satisfacciones, mi corazón no estaría satisfecho porque está hecho para Ti ¡Cuántas
gracias te doy Padre mío!
Sabes que te pido muchas veces que no me
dejes pasar nada que te desagrade sin corregirme y como siento que escuchas mi
petición ya estoy experimentando el gozo que voy a tener del ratito que hemos
pasado juntos y me doy cuenta de la luz que recibo con tus enseñanzas. Sigue,
Padre mío con esta libertad para que puedas tener placer de ir en busca de la
ovejita que no quiere apartarse de tu redil. No permitas que me olvide de lo
mal que lo paso cuando no hago mi oración personal todo el tiempo que Tú me
pides como me pasó ayer. ¿Qué sería de mí si me faltaras Tú? Cuando ayer
abrevié mi oración por causa del trabajo que tenía, lo pasé muy mal, sentí como
una angustia porque me hacía falta el diálogo que tanto bien me hace, o sea
que, a pesar de estar agobiada por algún trabajo, si cumplo primero con mi
oración, todo me sale mejor. ¡Gloria a Ti Señor!
22-9-85
En el Colegio de las Madres Teresianas asisto
a la asamblea de hoy. El tema del retiro es: "La Evangelización".
Como hemos salido a evangelizar por el paseo de la Rambla, yo estaba deseando
hablar a la gente del Dios vivo para que se llenaran de su amor. En aquel
momento sentía la presencia de Jesús en
mi alma. ¡Gracias Padre!
23-9-85
Al empezar mi oración le digo al Padre del
Cielo: Padre mío, hoy me vas a dar el tema de lo que quieres que hablemos en
nuestro diálogo. En el mismo momento de pronunciar estas palabras he recordado
lo que a Ti te gusta mucho, pues bien, empezaré diciendo que te amo más que a
mi propia vida y que quiero decirte lo que te dirían las almas que más te han
amado todos los siglos.
Juntamente con las palabras que acabo de
pronunciar estoy recibiendo una luz que me hace pensar: ¿"…Serás capaz de
beber el cáliz que yo bebí...”? Ahora tengo que contestar, Señor, pero tengo
que decir la verdad y la voy a decir con un corazón grande que no es el mío
sino que es el tuyo y el mío. Pienso lo que haría un niño pequeño que va de la
mano con su padre, pues lo primero no
asustarse porque se siente seguro a su lado, después seguir el camino por donde
él le guiase y si entrase en un bosque o encontrase espinas sabría que su padre
no le dejaría en medio del peligro. Pues sé Señor, que Tú tampoco te vas a
marchar diciéndome: Arréglateles como puedas, que yo me voy.
Padre mío, ahí va la respuesta que Tú
esperabas, hágase según tu voluntad, soy tuya, renuevo el ofrecimiento de mi
entrega total, eres dueño de mi voluntad porque te la entrego y aunque Tú la
respetas, yo te entrego este tesoro para que Tú puedas usar de él cuando
quieras. ¡Virgen mía! en tus manos pongo todas mis cosas para que seas Tú quien
las entregue a Jesús. Te ruego me prestes tu ayuda. ¡Gloria al señor!.
24-9-85
Jesús, hoy quiero dialogar contigo porque
siento que estabas esperándome y también a mi me hacía falta estar Contigo. Qué
consolador es tener un Padre a quien poder comunicar nuestros secretos y al mismo
tiempo sentirse confortada. Estoy contenta por lo que te voy a decir, aunque
antes que yo lo pensara, Tú ya lo sabías.
Como sé que a Ti te gusta que te lo cuente
todo, empiezo explicándote que desde que me considero como una niña me siento
feliz, porque un niño no tiene que preocuparse por nada sabiendo que ya se
preocupa su padre por él. Pues así me siento yo, confiando completamente en Ti
y desconfiando por completo de mí. Tengo la triste experiencia de cuando
pensaba que yo sola me bastaba y que no te necesitaba ni debías preocuparte.
Gracias Padre por tu gran misericordia y gracias a mi Madre del Cielo, pues
pienso en Ella.
Señor, ahora quiero reparar mis tropiezos y
quiero amarte por cuanto no te amaba, antes quiero morir que separarme de Ti.
Que paz y que felicidad tengo ahora al saber que Tú me amas. Parece que has
recobrado al hijo pródigo y he recibido tantas delicadezas de Ti que me han
hecho exclamar, ¡Señor, ensancha mi corazón o basta ya tanta fuerza de amor!,
porque no resisto más este fuego que otras veces abrasó mi corazón. Recuerdo
que una vez estando en oración delante de un cuadro de Tu Sagrado Corazón, casi
perdí los sentidos, era tan grande lo que me comunicabas, que no sabía lo que
me pasaba, aunque Tú si que lo sabías.
Siempre tengo presente al Padre del hijo
pródigo cuando dijo a los criados: Preparad un banquete y calzadle los pies con
sandalias porque este hijo mío estaba perdido y ha regresado. También yo, Padre
mío, he gustado tus misericordias. Padre yo quisiera mostrarte mi
agradecimiento con locura de amor para contigo. Estas locuras mías son una
pequeña participación de las tuyas que comunicas gratuitamente.
25-9-85
¡Que feliz me siento! porque tengo hoy a
Jesús dentro de mí.
El estado de mi alma es
de contemplación amorosa, dispuesta para dialogar con Jesús. Solo quiero estar
callada, en silencio. Hoy me cuesta escribir. Parece que Jesús quiere hablar
dentro de mí y quiere que yo esté callada y escuche. Jesús, quiero aceptar la
invitación que me ofreces y voy a escuchar tu voz.
26-9-1985
Pienso que me irá bien unos momentos de
concentración, antes de iniciar mi diálogo de hoy con Jesús, lo cual me servirá
como preparación para la audiencia que El me concede. Ya en meditación pienso
cuan bueno es Jesús que siempre está dispuesto a recibirnos y a continuación le
abro de par en par mi corazón. Como no sé continuar, pues me siento como un
palo seco, te digo Padre mío que empieces Tú.
En un libro he leído estas palabras:
"Entre tú y yo, dice Dios, hay un vínculo que nada podrá destruir, soy tu
Dios y tu eres mi hijo. Pondremos en común yo mi eternidad, mi vida y mi
santidad; Tú lo tuyo de cada día, tu vida terrena y tu pobreza. Tu existencia
va a unirse a la mía y no nos separaremos jamás". Estas palabras tuyas,
Jesús Dios mío, me comunican fuerza y esto que dices, Tú y Yo somos uno, me
hace mucho bien, lo siento dentro de mi corazón. Enriqueces mi pobreza con tu
presencia que no la cambiaría aunque me ofreciesen el mundo entero. Señor, Tú
solo me bastas para ser feliz; no hay riqueza mas grande que poseerte, sentir
que estás conmigo y mi gozo más grande es saberme amada por Ti.
Tu misericordia Señor, resplandece más y
mejor hacia los que nos sentimos vacíos y cuanto más pobres y débiles nos
acercamos a Ti. ¡Padre, Padre mío, que dulce poder pronunciar estas palabras!.
Todo el día me siento cogida de tu mano; por donde vaya estoy contigo. Quisiera
que todos mis hermanos que encuentro por la calle te proclamarán como nuestro
Dios y Salvador.
Ahora voy a terminar y pido que me perdones.
Dispongo de poco tiempo pues quiero ir a la clínica para visitar a Teresina.
Siento que últimamente me estás engolosinando con estos diálogos contigo, en
que pasan las horas sin sentir. Creo que a Ti también te gusta que termine, porque
se trata de ir a ayudar a quien lo necesita. Con tu permiso iremos los dos.
Hasta pronto. Hasta el diálogo de mañana, cariño. ¡Gloria al Señor.
27-9-85
Jesús aquí me tienes, le digo en mi corazón
personal y continuo diciéndole; Tú solo esperas que te abra el corazón para
dejarte paso, para mostrarme tu gran amor. Tú estas conmigo, yo estoy contigo,
ya no somos dos sino que eres Tú que has tomado posesión de mi ser y mi ser ya
no cuenta, existes Tú en él; tu presencia preside como dueño y señor de todo mi
haber y poseer. Toda mi libertad me la distes Tú; en tus manos dejo todo lo que
me has dado. Dispón de mi pobreza, de mi debilidad, de todo mi amor y enséñame
a morir cada día un poco más.
Yo quiero seguirte, Señor, no quiero
separarme de Ti, aunque me cueste, aunque tenga que hacer sangrar mi corazón y
todo esto, te lo digo confiando en Ti, esperando en Ti y desconfiando por
completo de mi misma. Jesús mío, hazme posible esta entrega, que no tenga que
llorar mi cobardía, que siga adelante y que no vuelva la vista atrás, ayúdame,
te lo suplico.
Cuando te manifiestas a mi alma me das la
seguridad necesaria para pensar que no me vas a dejar y entonces tu presencia
habla dentro de mí. Tú me enseñas, me das paz, alegría y aceptación de tu
voluntad. A todas partes voy contigo, hablo contigo como el amigo más fiel.
Basta, porque ya te he dicho muchas cosas, ahora háblame Tú, tus palabras son
vida eterna y van directamente a mi corazón. ¡Virgen Santísima intercede por mí!
28-9-85
Te pido disculpas Señor, porque no pude
disponer del tiempo necesario para estar contigo. Tú lo sabes mejor que yo,
Padre mío. Tú sabes lo feliz que soy cuando puedo hablarte como un hijo con su
padre. ¿Sabes?, te diré que hoy me siento bastante cansada. Háblame Tú y una sola
palabra tuya será para mí, fuerza, luz, todo, acéptalo todo como lo que Tú
deseas que te diga y recibe de mí lo que Tú esperas. Uno mi amor al tuyo y con
este amor te amo según Tú deseas. ¡Virgencita mía, aquí tienes a tu hija que te
ama y que quiere aprender de Ti, enséñame lo que te parece mejor para mí y para
gloria del Señor!
29-9-85
Padre, te doy gracias porque ayer Domingo me
hiciste el regalo de tu cruz, fue una cruz muy dolorosa para mí. Tú que lo
sabes todo Señor, sabes lo mucho que se sufre cuando este sufrimiento es por
los mas queridos, entonces el dolor es intensamente doloroso. ¡Padre mío! te
ruego que sanes lo que está enfermo y que ilumines lo que está oscuro, para que
podamos ver la luz de tu luz.
Padre, Tú nos dices, amaos los unos a los
otros como yo os he amado, por eso te pido que hagas llegar hasta el fondo de
nuestro corazón, el amor de unos para con los otros. Ayúdanos Señor a saber dar
valor al sufrimiento y este será enriquecido si va unido al tuyo.
Debo pensar que sin Ti nada podemos sufrir y
hay que tener paciencia. Debemos recurrir a tu misericordia que nos hará
participar de la paz que recibimos de tus palabras, cuando nos dices:
"Venid a mí los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré. Pedid
y se os dará, llamad y se os abrirá, buscad y hallaréis". Señor Jesús, haz
que sepamos recurrir a Ti cuando sufrimos, porque este es el secreto de nuestra
felicidad.
Tú quieres Señor, que nos perdonemos unos a
los otros, pues para esto, te ruego nos concedas la gracia de sabernos
comprender, de sabernos amar y de saber escucharte cuando nos dices:
"Amaos los unos a los otros como Yo os he amado". Enséñanos y haz que
estas tus palabras lleguen hasta el fondo de nuestro corazón, entonces una paz
misteriosa nos envolverá de alegría y felicidad, porque la paz, la alegría y la
felicidad está en saber aceptar la vida de cada día con sus sufrimientos y sus
alegrías.
Señor Jesús, que todo lo sepamos ver del
mismo color, tanto si es agradable como si es desagradable, aunque esto es muy
difícil a toda criatura humana. Pero Tú nos dices: "Amaos los unos a los
otros como Yo os he amado". Y ¿como nos has amado Señor?, pues nos has
amado hasta dar la vida por cada uno de nosotros y perdonando a los que te
estaban crucificando. Haz Señor que sepamos tomar ejemplo de lo que has hecho
por nosotros.
Tus palabras Señor son vida y consuelo. Sé
que contigo lo puedo todo, pues heme aquí para hacer tu voluntad. Socórrenos,
danos la ayuda y la fuerza que necesitamos para ser agradables a tus ojos.
¡Gloria a Ti Señor!
30-9-85
Hoy me siento pobre con solo mis pobres
fuerzas. Pienso que el Señor me enseña y me corrige, como el padre más celoso
del bien de sus hijos. Quiero explicar que ayer pasé un día fatal como suele
ocurrirme cuando encuentro personas que no me ayudan espiritualmente y hoy he
vivido una notable experiencia: El caso es que quise empezar una labor y por
esta causa mi oración no ha sido como la de otros días. Para abreviar no he
dialogado con Jesús y lo he sentido porque he pasado la mayor parte de la
mañana haciendo y deshaciendo la labor y esto que era muy fácil. Estuve
pensando cual sería el motivo que me impedía adelantar y que por el contrario
me retrasaba cada vez más.
Gracias Padre porque como muchas veces te
pido que me corrijas, meditando lo que me sucedía, llegué a la conclusión que
me estabas corrigiendo. Convencida lo dejé todo y aquí me tienes dialogando contigo porque, ¿adónde iremos si
solo Tú tienes palabra de vida eterna? Padre perdóname por haber descuidado el
ratito del día que me hace más feliz, o sea, la conversación contigo, cosa que
siento de una manera especial, pues sé que te gusta que te cuente mis cosas que
siento de una manera especial, como un padre se complace en estar cerca de su
hijo.
2-10-1985
Con la oración de intercesión que tanto nos
recomiendan, vengo Señor a rogarte por nuestros hermanos. Quisiera nombrar a
cada uno por su nombre, pero como Tú ya nos conoces y sabes lo que cada uno
necesitamos, te los he puesto a todos y a cada uno en particular en tus manos.
Quiero concentrar la oración de hoy pensando
que estoy ante el Sagrario y una vez más, reconozco que sin el Señor nada
podemos hacer. Le pido perdón humillándome tal como El desea. Jesús, se hace
presente sintiendo nuestro amor por todos los hermanos y deseando que
continuemos pidiendo por ellos pues Él dará a cada uno cuanto necesite.
Estoy con mi hermana Custodia y unidas las
dos en oración la ponemos en manos del Padre del Cielo. Recordamos un pasaje
del Evangelio en el que Jesús promete su asistencia a los reunidos en su nombre
y nos sentimos enriquecidas, porque Jesús
se nos ha manifestado con un signo de su amor. Al sentir tu cercanía
Señor, nos hemos enternecido de emoción por sabernos amadas y con tu luz, nos
has hecho conocer que estabas junto a nosotras. Gracias Jesús por los dones que
gratuitamente nos concedes y por tus palabras cuando nos dices: " Quien
tenga sed que se acerque y coja gratuitamente agua viva" ¡Gloria al Señor!
3-10-1985
Jesús, en mi diálogo contigo, siento hoy tu
amor por la paz que experimento y uno mi oración de entrega a la tuya para dar
gracias al Padre. Padre mío, durante la consagración me ofrecí junto con tu
Hijo para que con Él pueda presentarme ante Ti como víctima. Acepto tu voluntad
porque sé que en los acontecimientos de la vida, ya sean agradables o
desagradables a mi naturaleza, tengo la garantía de poder contar contigo.
Tú nos dices: "No tengáis miedo" y
nos lo repites con mucha frecuencia. Yo me fío de Ti porque eres el amigo que
nunca falla. Jesús, quisiera decirte tantas cosas y entre otras que desconfío
de mí, por esto te ruego que veles mis pasos para que mi pie no resbale.
Ahora Jesús, te recuerdo lo que Tú ya sabes y
es que deseo morir antes que ofenderte. Por tu muerte y pasión te pido que me
escuches y esta súplica sale de un corazón que te lo pide de verdad. Jesús, ¿lo
harás?, ¿me quitarás la vida antes que pueda ofenderte? Ayer me confesé y le
dije al padre que necesitaba dirección espiritual. Salí del Sacramento de la
Penitencia con tu paz y tu perdón. ¿Que mas puedo desear para ser feliz? ¡Gloria a Ti, Señor!
6-10-85
Estoy contenta porque hoy, mi dialogo con
Jesús ha sido sin escribirlo, sola en silencio comunicándome con El. Al llegar
a casa he tenido que escribir la experiencia que estoy viviendo: Siento a Jesús
vivo que se me comunica y siento su satisfacción dentro de mí. Estoy que reboso
de felicidad. ¡Que maravilloso es sentirse amada de Jesús!. Señor soy toda
tuya, te amo con todo mi corazón. ¡Gloria al Señor!.
8-10-85
En mi oración hablo con el Señor y le digo:
Jesús y Padre mío hace unos momentos que te he recibido dentro de mí sintiendo
mi pobreza y mi impotencia. Todos los esfuerzos que hacía para darte gracias me
parecía muy poco; entonces recibí como una luz y fue pedir a la Santísima
Virgen que me prestara sus virtudes, uniéndolas a la pobreza de las mías y así
te las ofrecí Jesús. Qué consuelo y qué gozo he recibido. Sin duda, Jesús mío,
que esta acción de gracias ha sido de tu mejor agrado. Para ser feliz Señor,
haz que este diálogo que tenemos los dos, no se interrumpa hasta la vida
eterna, que será el abrazo al contemplarte cara a cara.
Cantaré eternamente las misericordias del
Señor. Estas palabras voy a utilizarlas
todos los días en la acción de gracias por la sagrada comunión. Virgen
Santísima, Madre mía, gracias porque me has ayudado y espero que serás Tú quien
presentará a Jesús, mi acción de gracias. ¡Gloria a Ti, Señor!
9-10-85
Mi diálogo con Jesús.
Jesús, ¿Sabes con qué palabras pienso que
quiero empezar nuestro diálogo?. Pues me estás embriagando, pero no de vino
sino de otra cosa mejor, que es sentir tu amor para conmigo. Estoy impresionada
por lo que haces conmigo, estás haciendo locuras de amor.
Me he despertado a las tres de la madrugada,
(el confesor me ha prohibido que me levante por la noche), y decidí hacer mi
oración personal, cosa que hago en estos momentos y ahora ya llevo cinco
cuartos de hora en ello. Esto para mí hubiera sido, en otro tiempo un prodigio
porque no tenía tanta fuerza de voluntad.
Hoy no sabía como empezar la oración, pero
cuando siento esta impotencia, no tengo mas que pedirte que Tú me des el tema y
he pensado que aún más acertado sería leer los diálogos que tengo escritos en
esta libreta. (Estoy en el pueblo). Empezando por el primero, tu presencia ha
ido penetrándome y mientras leía los puntos de meditación, parecía que no
sentía mis palabras sino que me hacías sentir las tuyas en el momento de
escribirlas. ¡Cuánta luz, cuánta fuerza he recibido al pensar que vas
iluminándome para saber lo que tengo que escribir y meditar!
Ya llevo hora y media dialogando contigo y
estaría satisfecha de poder continuar,
pero siento que me pides que ponga fin porque Tú me cuidas y me
proteges, no queriendo que abuse de mi salud. Jesús, quiero ser obediente a tu
voluntad y casi derramando lágrimas he de terminar. ¡Qué dulce siento tu
compañía!. Me gustaría seguir aquí porque parece que acabo de empezar. Pienso
que aceptarás lo que desearía decirte como lo que Tú deseas y esperas de esta
pobre criatura tuya. Faltan diez minutos para que se cumplan dos horas de estar
aquí, los dos en silencio. ¡Gloria a Ti Señor!
10-10-85
Hago la oración personal dialogando con mi
Señor. Hoy me siento muy fatigada. Empecé la oración a las siete y cuarto de la
mañana diciendo: Jesús mío, te ofrezco mi cansancio, porque antes prefiero que
me falte el alimento, que el gozo que proporciona la oración a mi espíritu. Quiero,
aunque le cuesta a mi pobre naturaleza, permanecer al lado de tu cruz. Pero Tú
haces mi cruz más ligera pues siento una fuerza especial que me ayuda a dejar
el descanso y a permanecer en mi oración.
Gracias Padre, tus palabras me alientan
cuando nos dices: "Venid a Mi cuando estéis cargados y trabajados y Yo os
aliviaré". ¡Jesús, como nos cuidas, como me haces sentir las delicadezas
de tu amor! Ayer pude experimentar las delicias de tu amor cuando mi amor
propio se sintió molestado por unas palabras, parecía como si una música muy
suave estuviera recreando mi corazón. Te di las gracias y acepté callando; en
otro tiempo hubiera saltado desahogando mi amor propio. Pero ahora no, porque
es obra tuya que vas transformándome a tu gusto. Todo te lo debo a Ti, sin tu
ayuda no sería capaz.
Padre mío ¿qué puedo hacer para decirte todo
lo que siento? Té diré lo que te gusta mucho: Te amo, te amo y con esto deseo
decírtelo todo. Virgen mía ayúdame para que sea muy positivo lo que acabo de
decir a Jesús. Proporcióname tus virtudes para en cada ocasión poder dar gusto
a mi Jesús y cantar eternamente sus misericordias.
11-10-85
Mi oración personal.
Jesús mío, aquí me tienes, no me encuentro
muy bien, siento el corazón cansado después de unos días de fatiga. A las siete
y cuarto empiezo mi oración, antes del trabajo de cada día y quitando tiempo a
mi descanso. Sé que sin el ejercicio de la oración todo me resultaría
insoportable, me sentiría como pez fuera del agua, me ahogaría. Quiero evitar
lo que sé por experiencia que me pasa cuando aflojo la oración pero también sé,
Jesús mío que ante todo eres Padre y Padre misericordioso y que en estas
circunstancias en que me encuentro, no
me lo tendrás en cuenta, pues quieres mi descanso.
Te doy gracias Padre por tus solicitudes. Tú
cuidas de mi cuerpo y de mi alma y haces que conozca tu voluntad. Mi oración de
hoy será más corta porque sé que Tú me dispensas y no me lo vas a tirar en
cara, porque pienso que así cumplo tu voluntad. Ahora me echaré un rato en cama
y esto será un alivio para mi cansancio, así seguiré teniéndote presente y Tú
me confortarás.
12-10-85
Festividad de la Virgen del Pilar.
Hoy es un día especial para obsequiarte,
Virgen y Madre mía. Mis mejores obsequios en este día siento que deben
consistir en renovar mis ofrecimientos a Jesús y a Ti. Aquí los tienes a tus
plantas como un ramo de flores para que los ofrezcas a Jesús. Como lo sabes
todo, te pido lo de siempre para gloria de Dios. De un modo especial te suplico
me alcances del Señor antes la muerte que ofenderle. Cúbreme con tu manto, para
librarme de todo mal y estoy segura que así lo harás. Enséñame a amar mucho a
Jesús y concédeme que a imitación tuya sepa exclamar: ¡He aquí la esclava del
Señor, hágase en mí según tu palabra!
15-10-85
Festividad de Santa Teresa de Jesús.
Jesús, hoy empiezo mi oración dándote gracias
por concederme lo que muchas veces te pido y es que me enseñes y me corrijas
como lo hace un padre con su hijo. La ligera lucha interior que he sufrido
estos días seguro que ha sido una prueba tuya, para saber si lo que te digo es
verdad. Pues sí, te lo digo de verdad. Quiero que no me dejes pasar nada, pero
ten en cuenta mi impotencia, mi debilidad, mi nada... Siento que si me dejas de
la mano sería una calamidad. Total, que sin Ti, nada puedo. Cuando te ocultas
experimento una gran pobreza y nada puedo hacer.
De los acontecimientos que me presentas
quisiera sacar enseñanzas y la primera que me pides es la humildad. Tan pronto
como acepto la humildad, siento que Tú te inclinas hacia mí entonces experimento el consuelo de tu misericordia y de tus promesas. Que te
inclinas a la humildad de tus siervos, la Virgen María nos lo enseña en el Magníficat.
Muchas veces enseñas por medio de los
hermanos que nos quieren bien y nos avisan de algo , entonces según como me
encuentro, lo siento como una música suave, pero otras veces me cuesta y tengo
que luchar. Te doy gracias porque siempre que recurro a Ti, me das la mano para
que no tropiece. Tú me revistes con sentimientos de humildad para que reconozca
que lo bueno es obra tuya y que lo imperfecto sé debe a mis flaquezas. ¡Qué
feliz soy al sentir dentro de mí tu perdón y tu presencia!
En este día de Santa Teresa le pido que me
enseñe a ser virtuosa y a que interceda por mí. También le pido que el espíritu
de oración vaya transformando mi vida porque la oración me da paz, me da
humildad, o sea, me da todo lo que necesito.
Mi alma está sedienta de Ti, Dios mío. Qué
pena siento por los que creen en que ellos solos sé bastan. Yo pasé por esta
experiencia en mi juventud, creo que duró unos cinco o seis años. Entonces
Señor, tuviste compasión de mí, pusiste en mi corazón deseos de buscarte. Al
sentir esta experiencia de tu amor, sé me hacía imposible la vida sin Ti. Me
atemorizaba diciendo que no había remedio para mí. No obstante Tú, Jesús
seguías llamándome y un día en que me encontraba muy apenada me consolaste con
estas palabras que escuché muy claras dentro de mí: "No temas hija mía,
aquí estoy en este sagrario para consolarte".
Recuerdo que fue muy fuerte el consuelo que
recibí y al mismo tiempo sentí tu gran amor. Aquella experiencia fue tan grande
que jamás sé me ha olvidado. Tus palabras quedaron grabadas en mi corazón y me
han hecho un gran bien durante toda mi vida. Al oír tus palabras, mis ojos sé
convirtieron en un torrente de lágrimas. Jesús pienso que en aquellas lágrimas
pusiste el valor de tu sangre redentora. Recuerdo que te buscaba como el ciervo
sediento busca la fuente de agua viva, porque yo estaba reseca y solo
podía saciar mi sed de tu gracia.
Mientras escribía estos relatos pensé tener
una oración con tres hermanos del grupo.
17-10-85
A las cinco de la mañana ya estoy en
oración, porque luego tengo otras ocupaciones. Cada mañana, lo primero para mí
es la oración personal tanto que preferiría pasar sin comer todo el día que
dejar mi oración. Sin la oración sé me haría difícil vivir.
Jesús, quiero decirte que hoy me siento
fatigada, pero estoy contenta por poderte ofrecer mi cansancio ya que más te
fatigaste Tú por mí. Jesús te amo por todo esto y quiero decirte que contigo
todo sé me hace posible, hasta el padecer y el luchar. Gracias Jesús, y también
gracias Madre mía, porque pienso que si tengo una Madre que me lleva con gran
solicitud a Jesús, ya puedo vivir relajada y tranquila. (estoy en el Pueblo).
¡Gloria al Señor!
18-10-85
En mi diálogo con Jesús, hoy he meditado unas
oraciones del padre Larrañaga. El diálogo será más cortito. Gracias Jesús por
la luz que me has comunicado con dichas oraciones de alabanza, de humildad, de enseñanza... Haz
Señor que sepa aprovecharme de ellas, que no sea como la simiente que cae en el
terreno pedregoso y por eso no puede germinar. Te pido Señor que la simiente
que caiga en mi corazón dé fruto, todo el fruto que Tú esperas.
Virgen María concédeme tus virtudes,
fortalece mi debilidad, aumenta mi fe, y enséñame a pasar por el mundo haciendo
el bien. Para que cuando me miren solo te vean a Ti. Haz que los que me
corrijan vean mi humildad en la aceptación y que yo sepa comprender que Tú
permites los acontecimientos para mi bien. ¡Gloria a Ti. Señor!.
19-10-85
Empiezo mi oración a las siete de la mañana
para no faltar después a mi deber y, cuando llevo una hora en oración, he
pensado que todos los días tengo que hacer algún propósito. Jesús, deseo ser
cada día mejor para poder complacerte con mi proceder y para que los que me
vean te vean a Ti. Quiero que estés presente todo el día en el fondo de mi
corazón para que te cante y te alabe. También deseo que cuando sé me ofrece
algún sacrificio sepa aceptarlo por amor a Ti que tanto me amas.
En estos momentos estoy en el pueblo en mi habitación, aquí y en silencio puedo
meditar sin que me estorbe ningún ruido. Padre ¿Qué quieres que haga, qué
deseas de esta criatura tuya? Cuantas experiencias recibo, como me enseñas
desde el interior de mi alma. Cuanta luz, cuantas gracias recibo de tu amor
infinito.
Mi propósito en el día de hoy es ser muy
amable con las personas que tenga que tratar. Virgen Santísima, ayúdame a ser
toda para Jesús; que solo piense en hacer el bien. Uno mis virtudes a las tuyas
para que juntas las ofrezcas a Jesús pues así serán de su agrado y podremos
cantar eternamente sus misericordias
20-10-85
Jesús, hoy mi diálogo contigo empieza con tus
palabras, que me llenan de confianza: "Venid a mí los que estáis cansados
y agobiados que Yo os aliviaré", Tú sabes Señor, que necesito meditar
estas palabras, porque a menudo me canso. Tú me conoces a fondo y sabes las
penas y las alegrías de mi vida.
Señor, Tú ves como el enemigo del bien está
furioso contra mí, quiere meter cizaña y no pierde ocasión. Mi entrega total a
Ti le desagrada, mi felicidad por pertenecerte no le gusta. Mi oración y mi
amor por Ti y a tu Madre le estorba y el amor a mis hermanos le causa envidia.
¡Que contraste Señor! Porque Tú, en cambio me confortas diciendo:" No
temas porque Yo estoy contigo". Tus palabras me animan porque sé que no
permitirás que mi pie resbale. Quiero y
deseo que me quites la vida antes de ofenderte. Jamás quiero separarme de Ti.
Padre eterno por mediación de las manos de mi madre la Santísima Virgen, os
ofrezco la muerte y la pasión de vuestro Santísimo Hijo, para que toda mi vida
sea una alabanza a tu misericordia. Cantaré eternamente las maravillas del
Señor.
Hoy Domingo tenemos que ir a evangelizar por
el lugar de la Rambla. Confiando en tus palabras nos recomiendan que no
tengamos miedo de que la semilla que demos de tu palabra pueda dar fruto,
porque no seremos nosotros quien lo haga germinar y puede dar el ciento por
uno. Deseamos el bien de nuestros hermanos y que Tú seas amado por todos según
tus palabras: "A quien me ama, mi Padre le amará, vendremos a él y haremos
nuestra morada dentro de él". Con tus manos Señor echaremos la red y Tú
nos darás coraje para no tener miedo, pues a tu lado nada hay que temer.
¡Gloria a Ti Señor!
23-10-85
Mi diálogo con Jesús empieza con las palabras
del Salmo 31(30):" En Ti Yahveh me acojo, ¡oh, no sea confundido
jamás". Ya llevo una hora en oración, pero es que si no dedico un ratito a
este diálogo escrito luego siento que me hace falta. Te doy gracias Padre,
porque aunque me siento muy pequeña, si estoy contigo renace mi fuerza de
voluntad; gracias por este convencimiento de mi impotencia y gracias también
por esta paz que me ayuda a sacar fuerzas de mi debilidad.
Quiero agradecerte de una manera especial la
serenidad que me distes ayer cuando tenía el tiempo justo y Tú probaste mi
paciencia al mandarme el matrimonio de Antonio y Marina, para que los hospedara
en mi casa compartiendo la comida. Te pedí que me ayudaras y cuando vinieron a
buscarme para salir de viaje, ya todo estaba arreglado y tuve el gozo de poder
compartir con los hermanos la tranquilidad que me comunicabas. El amor con que
les recibí, como si no tuviera otra cosa que hacer, fue una prueba que recibí
de tu amor, porque en vez de ponerme nerviosa estaba en paz y sentía que
estabas conmigo ayudándome y dándome serenidad. Gracias Jesús por todo ello. Ya
llevo dos horas en oración y sé me hace corto el tiempo cuando uno oración y
sacrificio.
Soy muy feliz cuando tengo la experiencia de
empezar la oración de madrugada, dejando por ello el descanso que tanto alivia
a mi pobre cuerpo. (Como cada día, hoy, antes de encontrarme con los hermanos
dichos, fui a oír la Santa Misa y en mi oración le pedí al Señor: Aquí me
tienes, Señor, para hacer Tu voluntad. Su respuesta tardó muy poco, porque al
salir de la Iglesia encontré a los hermanos y amigos que refiero). ¡Gloria a Ti
Señor!
24-10-85
El diálogo con mi Jesús.
Experiencias de Dios recibidas especialmente
en la oración: Le digo a Jesús ¿Dónde me llevarás? Estos ratos que paso contigo
aquí en la tierra me parecen el cielo. Me uno contigo en la Sagrada Eucaristía,
en el Huerto de Getsemaní y en todos los instantes de mi vida para que el Padre
acepte esta entrega que hago contigo Jesús. Que consolador es pensar que el
Padre cumplirá su palabra porque lo prometió.
En la Santa Misa y en el momento de la
consagración, mi alma queda como sumergida en la inmensidad y entonces siento
como que no soy yo sino que eres Tú quien vive en mí. Parece como si quedara
uno sólo que eres Tú y no encuentro palabras para explicarlo. Qué grande es
sentirse amada por Ti. Pienso que la Divinidad queda unida a la humana
criatura, la levanta y la va llevando por regiones desconocidas. Me asombro y
renuevo mi entrega para que Tú dispongas de ella. Quiero quedarme en silencio
meditando tu presencia. Ahora Jesús habla Tú pues yo te escucho. ¡Gloria a Ti
Señor.
25-10-85
Mi diálogo con Jesús.
Padre mío, ya llevo una hora haciendo oración
y como me ha parecido muy corta, siento deseos de continuar. ¡Qué bien me
siento contigo!, Cuanto más oro, más ganas tengo de orar, en cambio, cuando
aflojo en la oración pierdo el sabor de lo Divino. Es un pensamiento de una alma
muy entregada a Ti.
Jesús cuanto más estoy contigo en oración,
más deseo continuar hablando. Siempre que uno oración y sacrificio experimento
tu cercanía, tu confianza, tu amistad. En fin, mis palabras no saben decir lo
que pasa entre Tú y yo, pero Tú lo sabes y me comprendes y no tengo porque
fatigarme deseando saberme expresar. Solo tengo que cerrar los ojos y te
contemplo dentro de mí.
Padre, Tú estás conmigo y yo contigo. ¡Qué
feliz soy en mi abandono total!. Siento que te pertenezco totalmente, que
cuidas de mí, que cuando duermo velas mi sueño. Que cuando madrugo para hacer
mi oración, cosa que antes me costaba, ahora experimento el gozo de poder estar
contigo en silencio.
Como ahora estoy en el pueblo, quiero
presentarte a mis paisanos. Cuida de ellos Señor. Haz que te sientan, Tú sabes
que les amo y que deseo para ellos lo mejor. Que te amen Señor y que vean las
cosas de la vida como me las haces ver a mí, sin yo merecerlas. Gracias Padre.
Ahora son las siete y media y como empecé mi
oración a las seis de la mañana, ya llevo hora y media rezando y puedo decir
que estoy cansada materialmente, pero no mi espíritu, porque Tú eres mi
descanso y mi todo. ¡Quisiera decirte tantas cosas! Para empezar te presento a
mis hermanos del grupo. Te ruego que cuides de cada uno de ellos en particular
y que les ayudes, ayuda también a sus familias y a la mía ya que tienes tanto
interés en que te pida para todos. Acércalos a Ti, que ninguno sé separe y sana
los corazones de todos. Siento tener que terminar este diálogo contigo porque
ya va siendo tarde. Virgen mía, también pienso en Ti y creo que estás gozando
al verme en conversación con tu Hijo. ¡Gloria a Ti Señor!
26-10-85
Mi diálogo con Jesús.
Cuando digo Padre mío, saboreo estas palabras
con gozo tan grande que no lo se decir de otra manera, acéptalo Tú como deseas
que te lo diga. Te amo y quisiera amarte, como concediste experimentar aquella
vez delante de tu sagrario. ¿Te acuerdas? Dios mío, no soy digna de que me lo
vuelvas a repetir. Pero la manera como me enseñaste a amarte mediante aquella
experiencia tan claramente manifestada de tu amor para conmigo, me dieron un
bien espiritual tan grande que basta con que la recuerde y lo medite para que
mi fe sé encienda en tu amor y sé emocione pensando lo que puedes hacer sentir
a los que te amen y deseen amarte con todas las fuerzas de su corazón.
Señor Jesús, te suplico que si no es
contrario a tu voluntad, no me dejes morir sin que vuelvas a concederme lo que
me hizo tanto bien. Toda mi vida tendré grabado aquel recuerdo en mi corazón.
Estoy en el pueblo. Empecé la oración a las
cuatro y cuarto de la madrugada y ahora que son las cinco y media me encuentro
como si empezara. ¡Estoy tan feliz en esta intimidad contigo! Que dulce es
vivir cerca de Ti, es como si empezara a saborear la eternidad, ¿cuándo será
que te manifiestes definitivamente cara a cara con tu resplandor? Virgen
Santísima préstame tus heroicas virtudes y ayúdame a apresurar el camino de mi
encuentro total con el Padre.
Quisiera ahora poner fin a este diálogo
contigo, pero aun tengo una cosa más que decirte y es que si no viera y
experimentara a donde me estás llevando no podría ni sospecharlo. De nuevo te
recuerdo a mis hermanos del grupo y a mis paisanos que con el silencio de la noche
estarán descansando y durmiendo. Ahora estaré en silencio para que me hables
Tú. ¡Gloria a Ti Señor! Van a dar las seis y quiero suplicarte una cosa más y
es que cuando me presentes las pruebas con que sueles obsequiar a los que amas
me des la fuerza de voluntad necesaria para seguir el signo de mi oración
matutina.
27-10-1985
Mi diálogo con Jesús.
Padre mío, aquí me tienes porque necesito el
descanso de sentirme cerca de Ti. Hace ya una hora que empecé la oración pero
siento como si solo fuera un minuto porque siempre me sabe a poco. ¡Qué relax
cuando estoy unido a Ti en oración! Este ratito que dedico a mi diálogo
escrito, me sirve como punto de meditación siempre que lo necesito y es
entonces cuando en vez de mi escrito veo tus palabras pues todos mis buenos
pensamientos vienen de Ti, ya que con este espíritu de fe lo escribo y lo leo.
Señor, Tú conoces la turbación que me
presentó el enemigo, envidioso cuando yo orando por el bien de los demás, me
encontraba muy concentrada en el sacrificio de la Misa, ofreciéndome juntamente
con Jesús. Entonces el enemigo quería turbar mi alma, pero cuando sé me
presenta tan tentador yo te ofrezco mi sufrimiento para que él salga frustrado
y este sufrimiento redunda en bien de los demás.
Virgen Santísima, dejo mi alma a tu cuidado
como un niño pequeño que necesita los cuidados de su madre. No me dejes de tu
mano. No permitas que el enemigo venga a turbar mi paz, porque sería para mí la
prueba más dura. Pienso que el enemigo tiene que estar furioso contra mí,
porque perdió su presa y no lo puede resistir sin demostrar su furor; pero con
tu ayuda y la de Jesús nada podrá contra mí. Con vuestra compañía tengo el
fortín más seguro y no temeré por mas que sé oponga. Siempre saldrá perdiendo
con sus malignas astucias.
Jesús mío, renuevo mi consagración y te
entrego mi vida. Todo lo mío es tuyo y así, con toda libertad puedes disponer.
He pasado tres horas en la oración de hoy, de las seis a las nueve de la
mañana. Gracias Jesús. ¡Gloria a Ti Señor!
22-10-85
Mis experiencias de Dios recibidas
especialmente en la oración.
Aquí me tienes Padre mío para hacer tu
voluntad. En el diálogo de hoy quiero hablar de mi Madre, la Virgen Santísima.
Jesús te doy gracias porque cuando hago oración me siento como el pez en el
agua y aunque empecé mi oración a las cinco y ya son más de las seis el tiempo
sé me pasa sin sentir y el diálogo escrito sé me hace necesidad y ayuda a que
retenga en la memoria lo que pasa entre Tú y yo, lo cual me hace un bien
inmenso en horas de aridez espiritual y siempre que quiero recordar tus
palabras, porque cuando estoy en intimidad contigo no soy yo la que habla y
escribe sino que eres Tú quien dirige mi pensamiento.
La oración me hace mucho bien, (al tratar de
amistad con quien sabemos nos ama, como dice Santa Teresa). La oración de hoy
ha sido de mucho provecho espiritual meditando las virtudes de la Virgen.
Cuando San Alfonso habla de la Virgen parece que pone fuego en el corazón.
Dice: ¡Jesús, mi amor, María mi esperanza. Madre me pongo en tus manos para que
me lleves a Jesús! ¡Gloria a Ti Señor!
29-10-85
Hoy empiezo mi diálogo con las mismas
palabras que Tu, Señor, cuando en el Huerto de Getsemaní dijiste: "Aparta
de mí este cáliz pero que no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras Tú". Me encuentro como en una
noche oscura, no te siento, no te oigo. Parece que tu presencia ha desaparecido
de mi. No encuentro palabras para poder expresar mi estado más penoso que la
muerte, sería espantoso si tu luz no me alumbrara de nuevo. Padre mío, no puedo
exclamar mas que las palabras: Padre ten misericordia de mí. Acto seguido he
sentido una cierta turbación.
No sé porque hoy he tenido que esforzarme
para hacer la oración, otros días, me
pasa el tiempo con una rapidez inexplicable. ¡Dios mío! ¿Por que me has
abandonado en medio de esta turbación? Pero yo espero en Ti, pienso que volverá
a brillar el sol de tu presencia, pues no siempre puedo estar en el Tabor. Si
me entregué totalmente a Ti, tengo que aceptar todas las consecuencias cuando
por mi bien las permites. Padre haz de mí lo que quieras, en tus manos me
pongo.
¡Gloria a Ti Señor! Si escribo estas
experiencias es porque después me sirven para alabarte, para darte gloria y
darte gracias por tantos beneficios como he recibido de Ti. Al estar haciendo
estos ofrecimientos sentí que me decías: ¿serás capaz de beber el cáliz que Yo
bebí? Y contesté: Yo sola no, pero con tu gracia sí.
8-11-85
El diálogo de hoy con Jesús es consecuencia
de haber escuchado el consejo del padre que dirige el espacio "Buenos días
nos dé Dios". Por ello empiezo la oración de hoy con el firme propósito de
seguir su consejo según el cual, si queremos hacer bien nuestra meditación
debemos escuchar sus palabras y desde hoy voy a tomar en serio este consejo,
porque lo encuentro muy acertado. Según ha dicho el Padre, debemos empezar por
amarnos a nosotros mismos y no reprobando ni despreciando todo lo nuestro, pues
el Señor nos quiere tal como somos y eso es lo que debemos hacer por nuestro
bien.
Jesús mío, te doy gracias porque has querido
hacerme el favor de aquellas palabras de tu ministro que como deseando nuestro
bien espiritual son palabras tuyas. Empiezo dándote gracias por ser como soy y
te suplico que me hagas como quieres que yo sea. Puedes hacerlo con toda
libertad, puesto que soy cosa tuya.
Renuevo mi consagración total. Ayúdame para
que nunca hurte esta consagración. Acepto con paz tal como soy. Acepto con paz
toda impotencia humana. Acepto con paz todas las contrariedades de la vida. Acepto
con paz la marcha lenta de mi santificación. Acepto con paz todo lo que me
circunda y me limita y finalmente dejo en paz y en tus manos lo que debiera
haber sido y no fui. (Palabras del Padre Larrañaga).
11-11-85
Hoy le digo al Señor: Aquí me tienes deseando
sentir el relax que me da la conversación que tenemos Tú y yo. Este relato no
lo cambiaría por nada, ya que Tú me lo das todo y cuando una lo tiene todo nada
le falta y todo eres Tú. Me llenas de paz, lo que me propongo es que estés
satisfecho, viendo que mi todo, eres Tú. Me llenas y me confortas cuando
permites mis horas grises, porque todo es para bien de mi alma.
Padre te doy gracias por lo de ayer domingo,
por el rato que me pasé en tu presencia con José y su esposa Custodia. Tú sabes
que desde la mañana deseaba poder participar espiritualmente en el retiro que
algunos hermanos del grupo tenían en Igualada y Tú eres tan providente que nos
diste la satisfacción de poder asistir con gran provecho espiritual. Lo pasamos
muy bien, hicimos oración, escuchamos la grabación de la charla de un padre que
habló en una asamblea de Alcobendas de Madrid. Disfruté junto a mis hermanos y
sé cumplió mi deseo y el de ellos, que también manifestaron la alegría de tu
presencia junto a nosotros. ¡Qué grande eres Señor! Para Ti no hay nada
imposible y pudimos comprobarlo al ver como satisfacías nuestros deseos de
asistir espiritualmente a la asamblea. ¡Gracias! Tú llenas nuestras vidas de
paz con tu presencia entre nosotros. ¡Gloria!
12-11-85
Empiezo mi diálogo de hoy con un corazón muy
abierto, muy optimista, la lectura del libro "Ora a tu Padre" me hace
mucho bien. Dice el autor: Jesucristo colma, superándolas hasta el infinito,
todas las aspiraciones humanas.
Padre, uno mi oración a la tuya, sintiéndome
a tu lado ya sea en el Huerto de Getsemaní, como en el desierto donde te
retirabas a orar a tu Padre. Mi pobre oración unida a la tuya sé convierte en
una sola que es la tuya y entonces ya no tengo que hacer ningún esfuerzo. Mi
oración sé ha convertido en la cosa más fácil y en vez de mi preocupación de
antes, para hacer bien la oración, ahora me siento relajada ante la certeza de
que oras por mí. Solo tengo que presentarme ante Ti como un mendigo, bajar los
ojos, penetrarme bien de que estás a mi lado ofreciendo mi oración junto a la
tuya al Padre; mejor dicho, de todo ofrecimiento te encargas Tú, yo sólo tengo
que contemplar en silencio, meditar tu bondad, tu inmensidad y el gran amor que
me tienes. Quiero acabar como escuchando las palabras que dices al Padre:
"Padre lo que Tú me distes...etc.
14-11-85
Cuando en este día, debido a una tentación del enemigo contra la
fe, que quería turbar mi paz, he
recurrido al Señor y he puesto en sus manos mi sufrimiento. Me encontraba
oyendo Misa y llegado el momento de la consagración me ofrecí junto con Jesús
al Padre y puedo decir que con esta experiencia he recibido una paz y una luz
como dones gratuitos de Dios. "La luz despejó las tinieblas". ¡Gloria
a Ti Señor!
18-11-85
Hoy después de rezar en mi habitación, cosa
que hago algún día , hice una visita al Sagrario. Me presenté al Señor tal como
soy, con mis imperfecciones y con todo lo que encuentra de mí que no le guste.
He sentido que me llenaba de paz y que pasaba por mí sanando cada uno de mis
defectos. Ha sido un día en presencia de Jesús ¡Gloria a Ti Señor!
22-11-1985
Delante del Sagrario digo al Señor:
Padre aquí me tienes para hacer tu
voluntad. Dirígeme en todos los instantes de mi vida. Vengo a decirte que estoy
contenta, porque me has concedido la gracia de encontrar el director espiritual
que mi alma necesitaba. Ayer me confesé y aún siento sus palabras como si las
hubieras dicho Tú. Te pido por lo que él me aconsejó que pidiera. Te pido por
las intenciones del Santo Padre y todo esto me ha servido de mucho consuelo. Me
da mucho devoción obedecer al confesor y acompaño a la Virgen María al pie de
la Cruz, porque él me lo pidió.
12-12-85
Tú Señor, sabes donde tengo que ir hoy y
sabes el sacrificio que esto le cuesta a mi pobre naturaleza. No me encuentro
muy bien, pero sé que Tú me darás fuerzas para poder resistir lo que sola no
podría. El pensamiento de que me vas ayudar me anima y como dijiste:
"Venid a Mí todos los que estáis cargados y ...". Y tu palabra no
puede faltar, con esta confianza me pongo en tus manos.
19-12-85
En mi diálogo con Jesús le digo: Aquí estoy
Padre mío, deseosa de conversar contigo. Te pido que me inspires el tema que prefieras, porque hoy no me
siento muy expresiva, debido a que no me encuentro bien de salud. Siento dolor
pero quiero sufrir en silencio. He meditado un pensamiento de una alma muy
entregada a Ti, y aunque ella es una alma muy grande y la mía muy pequeña,
quisiera imitarla. Pero Señor que inspiraciones me comunicas que siento deseos
de cerrar los ojos para meditar mi pequeñez y tu grandeza dentro de mí. Tú me
las comunicas para que las disfrute y me gloríe con tu gloria.
Dios mío el resplandor de tu luz me
deslumbra. Te siento vivo y al respirar noto el soplo de tu respiración. Siento
que tu pureza purifica mis imperfecciones, que tu sangre me lava y me haces
sentir la blancura de tu Hostia Santa que hoy no podré recibir. Aunque estoy
lejos del Sagrario Tú me haces sentir anticipadamente los efectos de tu amor.
Pero quien está en el sagrario eres Tú y como Tú estás conmigo, entonces puedo
mirar dentro de mí y contemplarte como en el sagrario.
Jesús que grandezas me haces sentir, a que
regiones me estás llevando. En la última comunión que recibí, te pedí que
suplieras los días que no podría recibirte y te doy gracias porque lo cumples
mejor de como te lo pedí, y te recibo espiritualmente con esta oración:
"Yo creo Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo
Sacramento del Altar. Yo sería muy dichosa si ahora pudiera recibirte, pero ya
que no soy digna de hacerlo sacramentalmente acepta mis deseos y dame tu Santo
Divino Amor." Al empezar el diálogo
contigo no sabía que decir; cuanto siento esta impotencia y te pido que
empieces Tú. Siempre salgo ganando porque resplandece lo divino y mi impotencia
sé siente revestida de tu omnipotencia.
Jesús mío, como ves estoy en mi pueblo.
¡Cuánto amo a todos mis hermanos que viven aquí! Quisiera que supieran que Tú
les amas, que te conocieran como deseas ser conocido. Sabes Señor que no tienen
quien celebre la Santa Misa del Domingo y tienen que ir a otro pueblo. Te
suplico que suplas este inconveniente, dándoles con abundancia las gracias que
necesitan para que te amen y te bendigan. Tengo que terminar porque ya ni
recuerdo a que hora empecé y por último te pido por todos mis hermanos del
grupo, a todos los tengo en mi corazón. Cuídamelos. Hoy me propongo hacer
felices a los que tengo cerca de mí, ocultando en silencio mi dolor físico.
¡Gloria a Ti Señor.
20-12-85
Diálogo con Jesús. Señor, Tú tienes palabras
de vida eterna.
Hoy te pido que empieces Tú el diálogo. Estoy
contenta porque ayer te sentí muy cerca y porque esto es la dicha más grande
que me puedes dar, ya que de esta manera te das a Ti mismo. Gracias también
porque pude cumplir el propósito que hice, y te pido que sigas ayudándome
mucho. Ayer tuve el consuelo de poder hablar de Ti a dos amigas de mi pueblo,
pasamos juntas la velada y les expliqué también de como la Virgen María nos
protege. Les pedí que rezaran tres avemarías por la mañana y por la noche y al
decirme que rezaban todas las noches me alegré mucho.
Quisiera Jesús mío, que fueras amado por
todas las criaturas del mundo y me consuela decirte que deseo amarte por todos
los que no te aman. Uno mi amor al tuyo y pienso que así unido lo aceptarás
como si todo el mundo te amara.
Santísima Trinidad tomad posesión de todo mi
ser y recibid esta consagración que os hago. Quiero ser dócil a vuestras santas inspiraciones. Vuestro amor
me llena por completo y en esta soledad estoy disfrutando el silencio. Ya llevo
una hora en oración y aunque me siento como si ahora empezara, voy a terminar
este diálogo cerrando los ojos y contemplándote dentro de mí. Habla Señor que
tu sierva escucha. Propongo tener paciencia. ¡Gloria a Ti. Señor!
29-12-85
Hace muchos días que no escribo mi oración, o
sea, mi diálogo contigo. Señor, empiezo confiando que serás quien dirijas mi
pensamiento. No sé que decir, me siento muy pobre y desolada interiormente. Te
ofrezco todo lo mío que es poco.
¿Por qué me escondes tu presencia?
¿Que sería yo sin Ti?
En mí solo hay debilidad y pobreza cuando
escondes tu presencia. Jesús habla qué Tú
tienes palabras de vida eterna. Enciende mi corazón con las llamas de tu
amor. Té suplico que me concedas ganarte muchas almas para que te conozcan y te
amen.
Virgen Santísima, te acompaño al pie de la
cruz, (consejo que me dio mi confesor), y te ruego que aceptes mi pobre
compañía. Te ofrezco mis sufrimientos para mitigar los que tú sufriste. Uno mis
sufrimientos a tus momentos de dolor para que me ayudes ahora y Tú misma Virgen
María los ofrezcas a tu hijo Jesús de Nazaret, para que los reciba de tus
manos. Aquí estoy para hacer tu voluntad, señor.
31-12-85
Ven Señor Jesús.
Hoy es el último día del año y como ahora son
las nueve y media de la noche falta poco para que finalice este año. Hoy he
recibido el Sacramento de la Penitencia y la paz del Señor me conforta. Jesús
está en mí. ¿Qué más puedo desear? Quisiera decirte tantas cosas, pero pienso
que será mejor que me recoja interiormente para solo contemplarte. Tú sabes
mejor que yo todo lo que quisiera decirte, pero mi silencio te lo dirá todo. Te
dirá que te pido perdón por todo lo que te ofendí durante mi vida. Te presento
lo bueno y lo imperfecto.
Perdóname por todo lo que hubiera tenido que
hacer y no lo hice. Sáname Señor por todo lo que no ha sido agradable y te doy
gracias por todo lo agradable. Te ruego que me laves con tu Santísima Sangre y
me purifiques para que me convierta en una criatura nueva con un nuevo corazón.
Enséñame a seguir tus caminos para que mi vida sea una constante búsqueda de tu
voluntad y con verdad pueda exclamar: "Ya del todo me entregué y di, y de
tal suerte he trocado, que mi amado es para mí y yo soy para mi amado".
Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
3-1-86
Estoy delante con Jesús en el Sagrario y le
digo al Señor: aquí me tienes como el ciervo sediento delante de la fuente de
agua viva. Sácame para calmar la sed que tengo de Ti. Al empezar este nuevo año
quisiera que durante todo el tiempo que Tú dispongas, puedas estar satisfecho
de esta criatura tuya, porque este es tu deseo. Te pido ayuda para que cada día
me acerques más a Ti. Para que cambies mi corazón, haciéndolo semejante al
tuyo. Que ya no viva yo sino que Tú vivas constantemente conmigo. Concédeme
esta gracia.
Renuevo mi entrega total y te suplico por el
amor que tienes a tu Madre, que antes quisiera morir que separarme de Ti.
Aumenta mi fe. Aumenta todas mis virtudes y enséñame a practicarlas en grado
heroico.
Hoy he recibido la experiencia de tu amor.
Sentía deseos de levantarme para ir a Misa a pesar de que me había acostado a
la una de la noche. El espíritu así me lo inspiraba, pero mi naturaleza me
decía que era difícil, que tuviera cuidado.
Sentí que me dabas fuerza porque te
necesitaba para vencerme y tu amor ha sido más fuerte, porque solo Tú puedes
hacer maravillas.
6-1-1986
Mi
diálogo con Jesús.
Estoy delante de tu presencia para
escucharte más que para hablarte, porque tus palabras son palabras de vida
eterna. Aquí delante del sagrario es donde mejor recibo los mensajes de tu
presencia. Por esto aunque hoy me cuesta levantarme de la cama, vine porque Tú
me llamabas. Aquí es donde me siento como el pez en el agua.
Tú te has manifestado dentro de mi
interior, transformando mi vida en la tuya y estoy dudando de si estoy en el
cielo o aún en este miserable mundo. Pero como no puedo dudar, me inclino a
pensar que estoy en el cielo, porque donde Tú estás allí está el cielo, y yo he
desaparecido quedando Tú dueño y señor de mi vida.
Muéstrame tu voluntad y enséñame a
cumplirla como hija tuya. Padre te pido que aumentes mi fe, que sea una fe como
Tú deseas, como la del niño pequeño que va confiado de la mano de su padre,
sabiendo que le conduce por el camino segura. ¡Jesús, que bien se está a tu
lado, que feliz soy cuando te manifiestas y te siento tan cerca!. Cuando estoy
a oscuras parece que estoy sola y triste pero lo acepto como todo lo que viene
de tus manos.
Haz Señor de mí lo que quieras.
7-1-1986
Jesús aquí estoy de nuevo en tu
presencia y solo Tú sabes el bien que me proporciona este diálogo contigo. Yo
no soy digna y Tú me lo das gratuitamente sin yo merecerlo. Luego todo el día
me siento llena de Ti Te veo tan cerca que parece hasta te puedo tocar. El
soplo de tu amor acompaña mi respiración y es por eso que cuando oigo palabras
que a Ti no te gustan siento que mi espíritu las rechaza. El Espíritu Santo que
habita en mí, toda la Santísima Trinidad, me dispone protegiendo mi rechazo a
lo imperfecto, siento que se les contriste y me siento molestada aunque las
palabras sean solamente un poco groseras.
Gracias Santísima Trinidad os amo,
sois la vida de mi vida, mi alegría, mi paz, mi deseo de vivir para padecer más
por Cristo. Aunque a la naturaleza se le hace muchas veces cuesta arriba el
padecer. El espíritu está pronto y con tu ayuda Señor, espero conseguir la
fuerza suficiente, pues se que sería un fallo confiar solo en mi. ¡Gloria a Ti
Señor!
10-1-1986
Aquí me tienes Jesús, como una
sombra que busca la luz, la siento oculta. Este estado es el más penoso que
puede pasar espiritualmente una alma entregada a Ti Después de haber gustado
tus caricias y experiencias aparentemente me siento sola, sin la ilusión porque
parece que mi padre se ha ausentado o duerme. Pero no puedo quejarme, recuerdo
muy bien el momento en que le dije que se las arreglara como quisiera pero que
me hiciera muy santa: ¿Me tendrás dentro de estos trámites?
Adelante Jesús mío aunque le cueste
a mi pobre naturaleza. Pienso que para efectuar esta obra de santificación
necesitas mi sí continuo. Debo tomar mi cruz cada día y seguirte yendo Tú
delante. Contigo no debo temer porque aún me parece que pareces que te ocultas
estás conmigo. "Los que estáis cargados y angustiados venid a Mí".
Vengo a buscarte sollozando y te digo a ¿dónde te escondiste mi buen enamorado?
Si así es tu voluntad dormiré tranquila, reclinada en tus brazos pensando que
me llevarás a regiones insospechadas que nunca podría soñar. Todas estas
atenciones son de tan dulce agrado que sin tu ayuda no serían posibles.
Padre mío tengo que cortar este
diálogo porque me llama mi fidelidad; debo ayudar al hermano que me está
buscando y por eso termino. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
11-1-1986
Padre en tus manos me pongo, haz de
mí lo que quieras. Acepto con paz y hasta con alegría cuando manifiestas tu
presencia tan cerca de mí. Acepto con paz cuando se esconde esta luz. Acepto
can paz todos los designios para conmigo, las contrariedades y las
incomprensiones, aunque todo esto cuesta a mi naturaleza y sin tu ayuda lo
aceptaría a regañadientes.
Jesús mío, Tú nos dices: "Quien
quiera venir en pos de mí, que tome su cruz y me siga", Yo quiero seguir
detrás de tus huellas que llegaron al calvario. A tu lado y al de María, mi
madre, será menos penoso el camino y encontraré lo que sola no sería capaz.
Esta oración me será muy útil cuando
tenga que sufrir la cruz que Tú me envíes. Entonces la leeré para comprobar si
te soy fiel en los tiempos difíciles de prueba, lo cual será de gran ayuda para
mí.
Señor, acepta todo lo demás que
quisiera decirte porque cuando estoy dialogando contigo se me pasa el tiempo
muy deprisa y no puedo continuar. ahora háblame Tú al corazón, hazme sentir si
estás contento. Quisiera que te enamoraras de mi alma, que te sonrieras
complacido. Gloria a Ti Señor.
13-1-86
Parece como si hoy el Señor me
estuviera diciendo: "La paz sea contigo". Y le digo a Jesús, gracias
porque tu paz me llena de alegría. Tu paz no tiene comparación con nada de este
mundo y las alegrías que podemos encontrar donde no estás Tú son como el humo
que luego se desvanece y no queda nada, en cambio todo lo que viene de Ti es la
verdadera felicidad.
Hoy estoy muy contenta, buen Jesús.
He leído un pensamiento de la madre Trinidad, alma muy entregada a Ti, que
igual que todos sus escritos me ha hecho mucho bien, por eso pienso que se los
dictas Tú. Dicha madre te ofreció todos los instantes de su vida para que
fueras un continuo acto de amor y cuando fueras a buscarla la encontraras a tu
gusto. Con ella, yo también te pido y te lo he pedido en el momento de la
consagración, que aceptes
mi ofrecimiento, es decir, mi deseo
de poder decir: "Te amo" durante todos los instantes de mi vida.
Ahora, Jesús parece que me invitas a
cerrar los ojos y a contemplarte dentro de mí. Siento como una llama que
envuelve todo mi ser. ¿Será que quieres darme algún mensaje? Habla que tu
sierva escucha.
14-1-1986
Acabo de comulgar y te doy las
gracias Padre porque no soy digna de que Tú te manifiestes con esta prueba de
tu presencia; siento que ahora Tú y yo somos una misma cosa. Jesús no quisiera
decir ninguna herejía, pero no se hablar mas que con mis pobres palabras.
Experimento como si yo hubiese desaparecido y solo quedases Tú. Casi no se si
estoy en el cielo o en la tierra.
Jesús me imagino que estoy reclinada
en tu pecho, donde te miro y te admiro. ¡Que ratos de cielo me haces pasar, que
felicidad
hay dentro de mi alma!. Tengo miedo
de que alguna vez no sepa darte lo que Tú me pides. Dame la gracia y la fuerza
que no te defraude. Deseo que quedes satisfecho de esta obra tuya que soy yo.
Quiero hacerte sonreír durante el día, amarte por todos los que no te aman.
Quiero decir a todo el mundo que hagan la prueba de amarte y aún con más
confianza si han sido hijos pródigos porque tu amor hacia ellos se va a
manifestar como el de un padre que vio, resucitar a su hijo muerto. Señor que
no se separen de tu amistad por el pecado, pues si pudieran gustar por momento
de tu amor, quedaría cautivos y liberados y tu les darías a beber el agua viva
de tu gracia. ¡Gloria a Ti Señor!
15-1-1986
Me presento hoy a Ti Jesús tal como
soy. Tú me conoces más que yo misma, mi preocupación ha de consistir en tenerte
a Ti satisfecho. Prepara mis caminos, di que quieres que haga pues como soy
toda tuya me ofrezco para todo lo que Tú dispongas aunque me cueste. No valgo
para decir y saber cómo tengo que hacer las cosas, por eso te suplico que seas
Tú quien se preocupe de orientarme. Quiero estar atenta a lo que Tú dispongas,
pero dame el valor para saber aceptar con alegría todo lo que venga de tu mano.
Reconozco que todo el día diriges mis pasos cuando me ocupo de los demás y de
mí, pero siempre me parece que podría hacer mucho más.
A veces hago como que cierro el oído
que me recuerda que debo atender mi salud, la cual protesta porque hago cosas
que me cuestan y cansan, hasta que me faltan las fuerzas y me veo obligada a
descansar unos momentos, aunque tu presencia me da fuerzas y vuelvo a empezar.
Desearía dedicar más tiempo a mis
amistades que me reclaman diciendo que desearían verme más a menudo, pero hago
lo que puedo. Dejo todos mis asuntos en tus manos mientras Tú me recreas con tu
presencia. Te confío todas mis preocupaciones porque sé que como mi buen Padre
que eres me ayudarás. Me siento responsable y por mi parte haré cuanto pueda.
Término este diálogo pidiendo que ahora hables Tú, pues tu hija quiere
escucharte. Gloria a Ti Señor.
20-6-86
En la Santa Misa y Comunión de hoy
he recibido la gran riqueza de la presencia de Jesús. Jesús mío, aprovecho tu
cercanía para hablarte de corazón a corazón. Siento que tus riquezas son mías y
me las das gratuitamente. Parece como si sintiera en mis oídos los transportes
de tu amor que me dicen: "Pide alma mía que todo te lo he merecido
Yo". Pues sí, quiero pedirte mucho, mucho y para no olvidar ninguna
intención, te presenta a toda la humanidad, tanto a los que te aman como a los
que no te aman, para que no haya más que un solo redil y un solo pastor.
Uno mi amor a tu amor, para que al
estar unido al tuyo se transforme en infinito. Parece que estoy disfrutando
ratos del cielo. Siento una gran dicha, soy feliz. Te ofrezco estas lagunas de
amor que me das. Abrázame para que de este fuego de amor participen tanto los
que están cerco como los que está lejos. Que los que ven me vea a Ti y para que
toques fuerte a los que no te ven y así despierten y te vean.
Gracias Jesús mío por las pruebas
que hoy me has concedido. Te había pedido por la mañana que dirigieras mis
pasos, pues estaba indecisa y me has orientado con acierto.
16-1-86
Jesús de nuevo estoy a tu lado,
aunque hoy me ha costado mucho levantarme de la cama. Parecía que no podía
porque me dolía todo el cuerpo. Pero te necesitaba porque la oración que me va mejor
es la misa de la mañana donde delante de tu presencia me desahogo y me siento
confortada.
Hoy quiero confiarte un
contratiempo. Tengo que presentarme al Ayuntamiento para saber si tengo derecho
a los tiques de transporte, ya que si no me los concede será para mí una
contrariedad. Pongo este asunto en tus manos y lo que Tú permitas lo aceptaré
con paz. Tú lo sabes todo antes de que te lo cuente, pero como eres mi padre se
que te gusta mi muestra de confianza. Te pido sobre todo que mi conciencia siempre
esté en paz. ¡Gloria q Ti Señor.
17-6-86
Hoy te presento de nuevo Padre mío
el asunto que me hace sufrir hasta que se solucione y que Tú permites y te pido
que nada de este mundo sea motivo de hacerme perder la paz.
21-1-86
Padre me pongo en tus manos para que
dispongas de mí, pues se que será lo mejor. Ayúdame para que mi oración sea de
tu agrado, pues sabes que quiero complacerte y para que así sea uno mi oración
a la que dirigías a tu Padre y a la de mi Madre la Virgen Santísima y así no
dudo de que mi pobre oración adquiere una fuerza sin límites y es agradable a
tus ojos. Creo Señor que mi alabanza irá directamente al Padre porque va unida
a la tuya y a l de los que te aman. Tú nos consuelas cuando dices "seréis
mis discípulos, seréis mis testigos", pero ayúdame para que sea como Tú
esperas.
Gracias Padre porque me enseñas a
transformar mi vida. me comprendes y con paciencia me perdonas cuando me
equivoco. Te pido perdón por las distracciones durante la oración porque no
quisiera distraerme. Pero Tú conoces el barro de que estoy hecha por eso lo
pongo en tus manos para que lo modeles a tu gusto, ya que propiedad tuya soy y
como buen alfarero puedes darle la forma que más prefieras. Quiero ser como un
vaso nuevo transparente para que encuentres placer en tu obra.
Me encuentro en el pueblo y en este
silencio de mi habitación quiero recordarte a todas las personas que viven
aquí. Tú sabes cuánto les amo y como deseo que te conozcan porque quien a Dios
tiene nada le falta y si somos tus hijos también somos herederos de tus bienes.
Te pido que los guardes a todos para que un día podamos participar de la gloria
que prometes a los que creen en Ti y te aman. Gloria a Ti Señor.
Padre en tus manos me pongo, haz de
mi lo que quieras pues aquí estoy
Gracias Padre, estoy contenta por todo el
tiempo que hemos estado dialogando los dos. Virgen Santísima no te olvides de
esta hija tuya que tanto te debe. Pongo mi alma a tu cuidado, ayúdame toda la
vida, recoge mi último suspiro y
preséntame a Jesús. Amén.
Nota de la autora.
Mi agradecimiento a
todas las personas que han hecho realidad de este primer ensayo, por su ayuda y
colaboración desinteresada, en especial a María, Carmen, Alfonsa, SuSo, y
otros/as tantos/as que con tanto esfuerzo y delicadeza especial que le han
dedicado, ha salido a la luz, ya que sin su ayuda no hubiera sido posible esta
realización.