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La dura realidad del Medievo no impidió que determinados individuos recrearan en bellas composiciones un universo delicioso y elitista. Al amparo de la corte, numerosos poetas imaginaron todo un conjunto de obras que encerraban los más exquisitos valores de la caballería, textos que iban dirigidos a la aristocracia de entonces con el fin de reforzar su propia identidad. Dicho objetivo originó una evidente competencia entre clases: mientras el caballero representaba el Bien y las virtudes cortesanas, el campesino era considerado un ser malévolo e imperfecto. Esta ponencia va a tratar sobre un caso literario en particular que difiere de aquella arraigada mentalidad, en tanto que los roles aparecen invertidos: en esta ocasión es un valiente campesino el que aventaja a un cobarde caballero. |