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Desde que en 1827 Goethe utilizara por primera vez la palabra “Weltliteratur” en una carta a
Eckermann después de expresar su entusiasmo hacia una novela china, se le han atribuido al concepto multitud de
acepciones. A las tres formas de universales que se dedujeron de las reflexiones del autor – suma o cantidad de
literaturas nacionales, canon o calidad, comunicación e intercambio de valores literarios – se han ido añadiendo
otras visiones que conciben el desarrollo de la WL en estrecha relación con el de la gran urbe del siglo XX
(Spengler), que la redefinen bajo la influencia de los nuevos medios de comunicación (Lambert). Incluso se la usa
ya como simple término de márketing similar al de world music (Schmeling). Las nuevas aportaciones del
discurso denominado postcolonial, desarrolladas principalmente en los Estados Unidos, subrayan la necesidad de
impulsar un debate innovador acerca de la Weltliteratur. Frente a la concepción de suma de textos canónicos que
se sustenta en la visión generalizada que ensalza lo común e universal de las culturas, la teoría postcolonial aboga
por subrayar la diferencia cultural y, por lo tanto, por descartar los universalismos, la idea de lo “humano en
general”. El ejercicio de la traducción deja entonces de ser “sencillo” como vehículo de transmisión cultural y
manifiesta la ambigüedad, los conflictos de interpretación de códigos. El debate postcolonial
consiera que el canon, constituido por criterios selectivos de aquello que ha de
ser "común" y universal, es una falacia inventada, establecida y conservada por
occidente, con los Estados Unidos como máximo representante, para mantener el
poder económico y político mundial. Urge por ello que se retome la discusión
sobre la Weltliteratur y que se estudie la producción y la recepción de textos
periféricos como la literatura de minorías en la sociedad occidental, así como
la literatura procedente del tercer mundo. La germanística americana o
German Studies propone, además, nuevos ámbitos de estudio, de los que se
destacan la revisión de textos canónicos de la literatura alemana - cabe
señalar que considerada como la literatura europea más preparada para ello - y
de releer obras de autores alemanes que presentan una imagen de países del
tercer mundo (WEISS, ENZENSBERGER o FICHTE) y el estudio de la recepción de
autores como BERTOLD BRECHT que ejercen una influencia intelectual notable en
esos países. |