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Pequeños al extremo y altamente desproporcionados, de rostros
filosos y payasescos, habitan especialmente las casas de los
hombres, a las que invaden masivamente y de las que obtienen como
alimento de su fuente de energía.
Si eligen como
nutrición, la electricidad, intentarán que los aparatos del hogar no
hagan uso de ella, descomponiéndolos en zonas difíciles de reparar o
anulando su funcionamiento por momentos.
El Gremlins es el
único elemental al que los objetos metálicos las energías inventadas
por el hombre no dañan, sino que, por el contrario, lo potencian y
dinamizan.
(Manual
de las criaturas visibles e invisibles, de Mons. C. Paleka)
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